Las vacaciones se acercan. Cada vez tengo menos ganas de trabajar y más de leer. Espero que a los seguidores de Tecme y Puma les pase algo parecido porque hoy podrán leer aquí otro de mis relatos. Fue un ejercicio de clase cuando estaba en la Escuela de Letras. De todos mis textos, éste fue el elegido para ser publicado en la revista de alumnos. Me hizo ilusión, aunque me obligaron a quitar los simbolitos, lo que, en mi opinión, alteraba el significado del texto. ¿Están de acuerdo conmigo?
Yo llamé al 112. Nada más oír el frenazo. Te lo juro. Saqué el móvil y marqué el 112. De verdad. Lo hice tan rápido como pude. Esta vez no podrás echarme nada en cara. Esta vez no. No volverás a aparecerte en mis sueños. ¡Prométemelo! ^^^^^^^^^^^^^^^^
Perdóname. Había olvidado que no puedes hablar. ^^^^^^ Todavía. Porque estoy seguro de que te vas a poner bien. ^^^^^^^^ ¿Verdad pequeño? ^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^^
Fue muy parecido a la otra vez. Pero esta vez me quedé allí, a tu lado, esperando a que llegara la ambulancia. ^^^^^^^ Tú bajabas muy rápido por aquella cuesta ^^^^ en tu bici pequeña y roja ^^^^^ Llevabas el periódico y el pan en la cesta. Todavía lo recuerdo. Me había fijado en ti. Desde entonces, siempre que veo un niño en bici, lo hago. Me quedo mirando fijamente. ^^^^^^^^^^^^^^^^ El coche no hizo el stop. Lo reconozco. Por esas calles no suelen pasar coches. Me confié. Pisó el freno tan rápido como pudo. Estoy seguro. Pero no lo suficiente. ^^^^^^^^^ El golpe de tu cabeza contra el cristal interrumpió el chirrido de las ruedas. Caíste al suelo. Todo se cubrió de rojo espeso. ^^^^^^^^^^ El conductor se dio a la fuga. No podría creer lo que acababa de hacer. Se frotaría los ojos, primero con una mano y luego con la otra, sin soltar el volante, tratando de despertar de aquella pesadilla. Entonces comprobaría que estaba despierto. Se daría cuenta de que acababa de atropellar a un niño e intentaría convencerse de que estabas bien. “Un simple golpe”, pensaría. Se cruzaría con una ambulancia y experimentaría una sensación extraña: a pesar de ir en dirección contraria, la sirena parecería acercarse a sus oídos. Durante el resto de su vida, el grito estridente de aquella sirena taladraría sus oídos. ^^^^^^^^^^^ Al día siguiente, en la primera página de Madrid de El País, leería el trágico titular: “Un niño muere atropellado en Moratalaz. El conductor se da a la fuga”. ^^^^^^^^^^ Bueno, tal vez él no vea este titular. ^^^^^^^^^^ Tal vez él tenga más suerte. ^^^^^^ Tal vez tú tengas más suerte. ^-^–^^—^—^^– Tal vez no ^———————————-
Lunes, Julio 28, 2008 a las 10:07 pm |
¿Pero… en vacaciones tienes ganas de leer?
Yo , como mucho, leo las costuras de la toalla de la playa.
Saludos
Eduardo Sastre
Martes, Julio 29, 2008 a las 2:38 pm |
Creo que los símbolos eran clave en el relato.
Y yo sí, yo tengo ganas de que lleguen las vacaciones para tener más tiempo para leer.
Martes, Agosto 5, 2008 a las 10:18 am |
Para mí, el relato SON los símbolos.
Sin ellos, es un “relato más”, bien escrito, correcto… pero su, gran, valor añadido es precisamente ese.
Buenas vacaciones (yo acabo de volver)
Martes, Agosto 5, 2008 a las 10:21 am |
… y de merendarme “las rosas de piedra” de Llamazares. Muy recomendable si piensas que hay más catedrales que la del Mar y la de Kingsbridge