Siguiendo la recomendación que Pablo hacía en un comentario al post sobre “Los girasoles ciegos”, fuimos a ver “Che, el argentino” . Personalmente, se me hizo un poco larga. Es una película lenta, para mi gusto, con demasiados tiros. Me gustó más “Diarios de una motocicleta” .
Vimos la película en los Yelmo de Isla Azul, concretamente en la sala 13, que es la Sala G, un espacio con 50 asientos preparado para jugar multipartidas en red, en pantalla gigante y efectos especiales. Los asientos están separados, ya que entre uno y otro hay una caja de metal en la que guardar los mandos. Me pareció fatal que no nos avisaran de que estaría separada de mis acompañantes por este baúl metálico. Me sentí como si hubiera ido sola al cine.
Lo que más me ha gustado de “Che, el argentino” es la caracterización de Benicio del Toro como El Che, tan parecido a la famosa fotografía, de Alberto Díaz (Korda), convertida en un icono archirreproducido en camisetas, chapas, carteles, banderas, carpetas…

El Che, por Alberto Diaz (Korda)
También son reseñables las frases revolucionarias recogidas en la película, “Patria o muerte”, entre otras. Me recordaron mucho a nuestro viaje a La Habana, nuestra visita al Museo de la Revolución, al Museo del Che y a Viñales.

Viñales, Cuba