Decepcionada con el Holiday Gym

Miércoles, agosto 25, 2010

Hace años empecé a formar parte del Holiday Gym. Me captaron a través de un reclamo competitivo que les diferenciaba exponencialmente de otros gimnasios. En años sucesivos recibí ofertas similares, a cambio de hacer de prescriptora con mis amigos. Cuando empecé a trabajar en la agencia, y tras casi un año sin pisar el gimnasio por falta de tiempo, decidí darme de baja. En el contrato especifica que hay que notificarlo con 45 días de antelación. Yo lo hice con 44, cuando el recibo ya se había empezado a tramitar. Desde la Central de los gimnasios me sugierieron que denegara el pago del recibo en mi banco y así lo hice.

Un año después, en junio, intentan volver a captarme con una oferta interesante: un contrato VIP (puedes ir a cualquier Holiday Gym) por 200 euros. Primero les dije que no, porque nada me hace pensar que este curso vaya a tener más tiempo. Pero luego, y teniendo en cuenta las fechas, decidí apuntarme. Yendo de forma regular los dos meses de verano, que tenemos jornada intensiva en el trabajo, le podía sacar partido.

No sólo me apunté yo al gimnasio, sino que convencí a dos amigos.

En julio fui algún día al gimnasio, pero todos tuve problemas para entrar. Miraban mi ficha y me decían que mi banco había denegado el pago del recibo. Al día siguiente, llamaba al banco y me decían que no habían recibido ningún recibo de Swiss School Fitness (nombre fiscal del Holiday Gym). Llamaba al gimnasio y me decían que tenía que dar de alta la referencia del recibo en la oficina central del banco, no en la sucursal. Volvía a llamar al banco y me decían que para poder dar de alta la referencia necesitaban que les llegara algún recibo. En el gimnasio aseguraban haberlos mandado. En el banco, insistían en no haberlos recibido.

Un mes después me llaman del gimnasio para decirme que el recibo ha sido devuelto tres veces y que a la cuarta me van a cobrar los gastos de tramitación, en concepto de matrícula. Total: 245 euros. Traté de convencerles de que el cliente no debe hacerse cargo de unos gastos que ha generado la mala gestión del gimnasio y el banco. Ellos culpaban al banco. En la sucursal financiera, me remitieron al subdirector, quien por fin activó de nuevo la referencia y se comprometió a asumir los 45 euros de gastos generados por la devolución automática del recibo por parte de su sistema. Aunque en un momento me planteé cambiarme de banco, este gesto hizo que cambiara de opinión.

Llamé al gimnasio para comunicarles que ya estaba todo solucionado, que la referencia ya estaba activada, que esta vez el recibo no sería devuelto y que podían pasármelo de 245 euros porque el banco iba a asumir los gastos que yo me negaba a pagar. Entonces el Holiday Gym me sale con que la promoción ha caducado. Ahora tengo que pagar 385 euros por ocho meses. Les dije que por ese precio, y ya en septiembre, no me interesaba. Me dijeron que mi caso tenía que ser estudiado por el departamento financiero. Días después me llaman desde la central para decirme que han hablado con su superior y les ha dicho que no pueden cobrarme sólo 245 euros. ¿Sólo? ¿Y no ofrecen alternativa?

O sea que después de dos meses de gestiones telefónicas, dos meses escuchando acusaciones como que a lo mejor es que estoy en números rojos o que no sé llevar a cabo una gestión bancaria, después de dos meses aguantando que los tornos no me dejen pasar, y después de convencer a dos amigos que nunca había ido a este gimnasio para que se apuntaran, ¿todo lo que el Holiday Gym me ofrece es lo que ofrece al resto de la gente? Me siento muy decepcionada.

En estos momentos estoy leyendo “El manifiesto Cluetrain“, un libro que se ha convertido en la referencia para todos aquellos que emprenden proyectos en internet pero que debería ser lectura obligatoria para todas las personas que trabajen en marketing, empezando por el superior del Holiday Gym que decidió que no me podían pasar el recibo por sólo 245 euros. A él le dedico el último párrafo que he leído del Manifiesto:

“¡La cola SuperDooper lo pega todo!, dice el anuncio. “Hasta que le das un golpecito sin querer, como descubrí con el asa de mi taza favorita”, dice una vocecita del mercado. “Discos duros BigDisk. ¡Garantía de por vida!”, dice el anuncio. “Siempre que pueda demostrarse que se ha engrasado tres veces por semana”, añade otra vocecita del mercado”. Lo que estas vocecitas solían decir a un amigo ahora está disponible para todo el mundo. Por muchos anuncios que haya, no anularán las palabras del mercado. ¿Cuánto tarda la conversación del mercado en rebajar las exageraciones de un anuncio? ¿Una hora? ¿Un día? Ahora, el único límite de la velocidad de la palabra es lo rápido que pueden escribir las personas. La palabra de la Web derrotará a la de la promoción exagerada, una y otra vez.

Podía haber escrito este post hace dos meses, pero no me gusta criticar gratuitamente. Por eso, he esperado hasta agotar posibilidades. Tenía la esperanza de sentirme escuchada por el Holiday Gym. Sin embargo, este gimnasio ha demostrado ser una empresa del montón que te bombardea con promociones que no te interesan hasta que te muestras atraído. Entonces te deja escapar.


Palavras

Martes, agosto 24, 2010

No, no me he confundido. Así se escribe “palabras” en portugués. Antes de ir al Algarve, ya había algunos vocablos de este idioma, que leo habitualmente en el packaging de productos de gran consumo, que habían llamado mi atención, como “guardanapo” (“servilleta”), “gordura”, (“grasa”) o “bolachas” (“galletas”).

A los portugueses no les cuesta entender el español. A nosotros, un poquito más el portugués, aunque si ponen de su parte y hablan despacio y sin jerga es posible incluso mantener una conversación.

Antes de viajar al Algarve, Tatiana, que es brasileña, nos dijo: “en portugués hay palabras muy divertidas”. Ella ponía como ejemplo “presunto” (“jamón”). Esto hizo que me fijara más e incluso elaborara una pequeña lista.

  • Espadarte = pez espada
  • Espetade = brocheta
  • Peru = pavo
  • Coelho = conejo
  • Polvo = pulpo
  • Lula = calamar
  • Efeito = efecto
  • Parque = parking
  • Fechado = cerrado
  • Garrafeira = bodeguita
  • Reformado = jubilado
  • Cachorro = perrito caliente
  • Virilhas = ingle
  • Nadador salvador = socorrista
Nadador salvador (=vigilante de la playa; socorrista)

Nadador salvador (=vigilante de la playa; socorrista)

¿Alguien conoce alguna más?


De Madrid al Algarve

Martes, agosto 17, 2010

Este año nos apetecía hacer un viaje en el que sentirnos libres, sin tener nada excesivamente planificado. Después de darle muchas vueltas decidimos ir en coche al Algarve. Reservamos siete noches de hotel en Albufeira, situada más o menos en la mitad del Algarve, con la idea de movernos por allí, y no hemos parado. De camino (son 768 km), hicimos noche en Cáceres, y al día siguiente comimos en Itálica. Llegamos a Albufeira sobre las 19:00 (allí es una hora menos que en España). Esa misma tarde, nos dimos un paseo por Praia da Galé y visitamos Praia do Coelho. Reconozco que no me llamaron mucho la atención. La primera es muy larga, pero tiene arena gruesa, con restos de conchas, que se te quedan incrustados en los pies. La segunda no es muy grande y en gran parte de ella, como en muchas otras playas del Algarve, hay peligro de derrumbamiento.

Habitual cartel en las playas del Algarve

Habitual cartel en las playas del Algarve

Al día siguiente, el cielo estaba completamente encapotado y chispeaba, pero la temperatura era agradable. Nos dimos un largo paseo por la Praia do Alvor, hasta llegar a la Praia dos Tres Irmãos que, con sus acantilados rojizos y rocas erosionadas es protagonista de muchas de nuestras fotos. Comimos en Praia da Rocha, un espectacular menú del día, por 6 euros: cóctel de mariscos o ensalada y salmón o pez espada. Buenísimo. Después visitamos Ferragudo y Lagoa y terminamos el día en la Feria Medieval de Silves.

El tercer día dimos un paseo por Olhão, fotografiando los distintos azulejos que cubren las casas, y otro por Tavira, donde las protagonistas fueron las chimeneas. Desde Quatro Aguas cruzamos en barco a Ilha de Tavira. No se tarda ni cinco minutos. Lo peor es la espera hasta que se llena el barco. Allí sorprende lo bien situado que está el camping, los restaurantes por los que hay que pasar antes de llegar a la playa y de nuevo el largo paseo (no conseguimos ver el final de la isla).

Ilha de Tavira

Ilha de Tavira

El cuarto día fuimos a Lagos, de donde destaco la Igreja de Santo Antonio, monumento nacional, y los espectaculares paisajes de Ponta da Piedade. Nos dirigimos hacia el fin del mundo, Cabo de São Vicente, para ver la que dicen es una de las mejores puestas de sol. No tuvimos buena suerte. Aunque el día estaba despejado, apareció bruma en el horizonte y anocheció sin más. De vuelta, cenamos en Sagres.

El quinto día pasamos por Loulé, donde tuvimos oportunidad de visitar el mercado de abastos, ubicado en un edificio neomudéjar. Luego nos dirigimos hacia Estói, para ver el Palacio/Pousada (ahora cerrado por reformas), antes de llegar al yacimiento arqueológico de Milreu. Tras visitar Faro, el baño tocó en Ilha de Faro, que como Ilha de Tavira, forma parte del Parque Natural de Ría Formosa.

Ruinas Romanas en Milreu

Ruinas Romanas en Milreu

El sexto día fue el menos acertado, aunque viéndolo en la distancia, tampoco estuvo mal (cambiaría mi situación actual por repetir ese día…). Paseamos por la rivera del río en Alté, nos acercamos lo más que pudimos en coche hasta el castillo de Paterne, nos comimos un “cachorro” (perrito caliente) mirando al mar en Albufeira, nos bañamos en Praia Falesia y cenamos pollo piri piri en Guía.

El séptimo día no descansamos. Al contrario. Fue el que mayor paliza nos pegamos. Pero sarna con gusto, no pica. Recorrimos gran parte del camino trazado, siguiendo la línea escarpada de la costa, entre Carvoeiro y Praia da Marinha, donde nos bañamos, antes de que la marea hiciera desaparecer esta pequeña cala.  Destacaría la agradable comida en Boneca Bar, al lado del “mirador de los enamorados”, en Algar Seco. Terminamos el día en el Festival Internacional de Esculturas de Arena, de Pêra. ¡Impresionantes!

Un bonito paseo

Un bonito paseo

De vuelta a España, paramos en Castro Marim, donde preparaban su Feria Medieval, y en Vila Real de Santo Antonio, donde el mercadillo de antigüedades nos impidió ver el reloj solar en que se convierte la plaza Marqués de Pombal con el obelisco del centro.

Ya en España, hicimos noche en Mérida y paramos en Trujillo.

Aproximadamente 1500 kilómetros por tierras portuguesas, más los aproximadamente 1500 de ida y vuelta entre Madrid y Albufeira. Sin embargo, no se nos ha hecho nada pesado. Es tiempo de ordenar las más de 1000 fotos y escribir algún que otro post más para sacar el máximo jugo a unas vacaciones inolvidables.


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