Felices 65

Jueves, octubre 14, 2010

Hoy es el cumpleaños de Joan Alós. Le conocí en un AEDEMO. Nunca hablé mucho con él. Ahora, gracias a las redes sociales, estoy enterada de sus interesantes proyectos.

Cuando se acercaba el pasado 23 de abril, recibí un mensaje en el que me invitaba a compartir cinco minutos de mi vida. Serían el día del libro de 17:00 a 17:05. No sé si llegué a hacerlo pero recuerdo que lo deseé. Me pareció una gran idea. Tan buena, que meses después Youtube, la retomaba. En ese caso, el gran gigante mundial del vídeo sugería compartir un día de nuestra vida, el 24 de julio. Ridley Scott se encargaría de montar este experimento cinematográfico que permitiría vivir el 24 de julio desde los ojos de personas de distintos lugares del mundo. Kevin Macdonald lo dirige.

Dicho esto, hoy es el cumpleaños de Joan Alós. Lo sé porque nos envió un mail en el que nos enviaba un documento de 16 páginas con las conclusiones sobre su experimento. Un artículo vitalista, que nos invita a disfrutar de cada minuto, a no aferrarnos en el pasado ni vivir obsesionados por el futuro. Un artículo crítico con el hombre, principal amenaza del hombre. Un artículo sobre la necesidad de dominar.  Sobre el amor. Sobre los viernes. Sobre las distintas percepciones vitales en función de nuestra edad. Sobre las emociones humanas, las convenciones sociales, la curiosidad, la necesidad de compartir… Joan comparte… sus proyectos, sus reflexiones, sus reflexiones, su cumpleaños… Gracias Joan.

Muchas felicidades. Que pases un feliz cumpleaños, que sean muchos los que te envíen sus reflexiones y que no dejemos nunca de compartir.


Curso de automaquillaje

Sábado, octubre 9, 2010

Nunca me he maquillado. Siempre me ha dado pereza dedicar un rato a maquillarme y otro a desmaquillarme (por eso los hombres tardan menos en arreglarse). Sin embargo reconozco que a veces es conveniente hacerlo: bodas, reuniones con clientes, entrevistas de trabajo, etc.

Hace años mi madre me llevó a que me maquillaran en su peluquería. Lo hicieron de un modo muy natural, tanto que nadie sospechaba que iba maquillada pero todo el mundo me decía que me encontraba muy guapa, radiante. A pesar de que compramos todos los productos que usaron, nunca conseguí hacerlo ni parecido y desistí. Alguna vez me han maquillado mi amiga Belén, Leticia o mi tía Ana. Pero siempre me he visto rara. Falta de costumbre.

Mi amiga Luz trabajó en L’Oréal. De aquella época, guarda buena relación con Daniel Vicente Gómez, que da cursos de automaquillaje. Hace unos días, asistí a uno de estos cursos. Pueden ir entre 8 y 10 personas. El material lo pone él. Son los sábados por la mañana, de 11:00 a 14:00. Y el precio, son 40 euros. Al final del curso, hay un outlet de cosméticos.

El curso se divide en dos partes: la primera en la que maquilla a una de las asistentes, explicando paso a paso qué hacer; y la segunda en la que te automaquillas con su asesoramiento.

El curso comienza con la aplicación de la crema hidratante y posteriormente explica el corrector, el fondo de maquillaje, los polvos (sueltos o compactos), la depilación de las cejas, la sombra de ojos, el rimel, los labios y el colorete.

No sé si volveré a maquillarme pero lo pasé muy bien.

 

Estupendas, al terminar el curso de automaquillaje

Estupendas, al terminar el curso de automaquillaje

 


Convivencia

Viernes, octubre 8, 2010

No llego a tiempo de promocionar esta iniciativa antes del día 8, pero sí de participar en ella. Me animó mi padre y a él a su vez, 20 Minutos. Dos blogueros, los autores de blog.artecar24.com y Pensamientos JFS, proponían que quien tuviera un blog y quisiera sumarse a la iniciativa hoy escribiera un post sobre la convivencia. El año pasado hicieron lo mismo con la solidaridad y participaron 153 blogs. Este año van 380.

Al oir la palabra convivencia, me viene a la mente mi año Erasmus en Bruselas. Vivía en un Kot, una casa de varios pisos alquilada a estudiantes. En el sótano vivía Valerie, una suiza de la zona italiana, que estudiaba Bellas Artes. En el bajo, Yves, un congolés, que prepara unas oposiciones para ser juez. En el primero, vivíamos dos españolas, Alejandra y yo (las dos periodistas) y Arnaud, un risueño francés que no recuerdo qué estudiaba. En el segundo, otras dos españolas, Marta (catalana), estudiante de farmacia, y Cristina (vasca), estudiante de medicina; también Vanessa, una belga, estudiante de Historia del Arte. Por último, en el ático abuhardillado, vivían Kaeo, una tailandesa estudiante de empresariales; Laurence, una francesa estudiante de ensañanza infantil; y Patrick, un belga-checo, que estudiaba comunicación.

Compartíamos cuatro baños, la cocina y dos salones. En uno estaba el ordenador y en otro la televisión.

En la nevera y congelador, cada uno tenía asignado un estante. En las baldas, una cesta para guardar las frutas y verduras. Cada uno fregaba los cacharros que ensuciaba (en teoría). Se establecía un orden entre las personas de cada piso para comprar papel del WC cuando estaba a punto de terminarse. Al lado del teléfono había una pizarra en la que apuntábamos la llamadas del que no estaba. Cada semana un par de personas se encargaban de sacar la basura (eran bolsas de tamaño industrial y las teníamos en el jardín; eso sí, al quitarla, debajo había una concentración de bichos bola…). Los domingos por la mañana, tratábamos de hacer el mínimo ruido posible porque a algunos les gustaba dormir hasta la hora de comer…

Eran pequeñas normas de convivencia que en general se cumplían (y cuando no, nos lo tomábamos con humor) y permitieron que once personas tan diferentes vivieran un año juntas, guardando tan buen recuerdo de aquella experiencia.

No me olvido de Coralie y Lise, que vivían en el edificio de al lado, con los dueños, y Philipe, el primo de Laurence. Los tres, franceses, pasaban más tiempo en nuestro kot que en su propia casa.


El Manifiesto Cluetrain

Domingo, octubre 3, 2010
El manifiesto cluetrain

El Manifiesto Cluetrain

Desde que empecé a especializarme en internet, y más concretamente en social media, éste, El Manifiesto Cluetrain, es uno de los libros que más he oído citar.
Me daba un poco de pereza leerlo porque es uno de esos libros que venden en la sección de empresa de las librerías. Sin embargo, como los autores dicen en las últimas páginas, bien podría estar en las estanterías de Humor, Terror o Crímenes verídicos. He disfrutado como una enana leyendo este libro, que sin duda volveré a (h)ojear cuando mis ideas sean puestas en entredicho. Porque, leyendo este libro, he pensado lo mismo que Ruth Perkins, encargada de hacer cumplir la ley en el estado de Florida: “Gracias por solidificar las ideas y la misión que tengo desde hace tanto tiempo. Soy una firmante y practicante incondicional de vuetro manifiesto”.
Aunque la tesis que resume el libro es que “Los mercados son conversaciones“, El Manifiesto Cluetrain es mucho más. No es sólo una crítica a los anunciantes por anclarse en un discurso corporativo sin ninguna credibilidad. También es una crítica a las empresa en general, por no pararse a escuchar, tanto a sus clientes y proveedores, como a sus empleados. Y éste es quizá el punto que más me ha sorprendido de un libro del que tanto había oído hablar: la crítica a las estructuras verticales de las empresas, a las intranets unidireccionales, a los jefes que no escuchan a sus empleados…
Cuando fui a comprar este libro, la persona que me atendió entendió “El Manifiesto Cutre”, y seguro que más de un empresario haría esta crítica al libro. Yo recomiendo leerlo porque no deja indiferente.
Aunque el libro se resume en 95 tesis iniciales, yo me quedo con “el programa infalible en doce pasos de Cluetrain para triunfar en los negocios en internet” (y yo añado, que también sirven para triunfar en la vida).

  1. Relajarse
  2. Tener sentido del humor
  3. Encontrar la propia voz, y usarla
  4. Decir la verdad
  5. No alarmarse
  6. Divertirse
  7. Ser valiente
  8. Ser curioso
  9. Jugar más
  10. Soñar siempre
  11. Escuchar
  12. Dar la réplica

Resulta curioso que un libro publicado en el año 2000, no se haya quedado anticuado. Puede ser porque en España vayamos por detrás de Estados Unidos, aunque más bien creo que se debe a que defiende valores universales.


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