Jardines impresionistas

Jueves, noviembre 25, 2010

Hemos ido a ver la exposición conjunta del Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, Jardines Impresionistas. Recomiendo sacar las entradas por internet, para evitar colas y tener una hora exacta de acceso a la exposición.

Los primeros cuadros que se ven en el Museo Thyssen son de los precursores del jardín impresionista y representan fundamentalmente floreros. De la primera sala, me quedo con “La joven jardinera”, de Simon Saint Jean, por los vistosos colores de las flores y el detalle de la abeja y las gotas de agua en algunas de ellas. También me ha gustado “El curioso”, de Antoine Pierre Mongin, que muestra a un hombre saltando un muro, por lo que bien podría haberse llamado “El ladrón”.

En la exposición hay algunos cuadros conocidos de la colección Thyssen, como “Mujer con sombrilla en el jardín”, de Renoir, o “Les Vessenots en Auvers”, de Van Gohg, pero también otros lienzos, la gran mayoría, traídos desde los más diversos lugares del mundo.

Me ha llamado la atención el cuadro “Patinadores en los jardines de Frederikcberg”, de Paul Gauguin, porque no tiene nada que ver con los más conocidos de este pintor, influidos por su estancia en Tahití. En este cuadro, los tonos cálidos otoñales contrastan con el frío del lago helado. Son también los colores los que hacen especial un cuadro como “Camino de Damiette”, de Armand Guillaumin, en cuyo cielo se mezclan rosas, amarillos, lilas y turquesas.

Si tuviera que elegir dos cuadros, serían “Margaritas, de Gustave Caillebotte, por su belleza y sencillez; y “Día Festivo”, de James Tissot, por la calidad de los detalles, como el reflejo en la tetera o el realismo de los racimos de uvas.

En la Fundación Caja Madrid, nos reencontramos con algunos pintores que ya habíamos visto en el Thyssen, como Monet, Pissarro, Van Gohg o Cezanne, y descubrimos otros nuevos, pero no por ello menos conocidos, como Klimt, en cuyos cuadros esta vez no aparece ninguna mujer; Toulousse Lautrec, a quien reconocemos por un hombre que viste una chistera; o Munch, cuyo cuadro, “Gansos en un huerto”, se aleja mucho de su pintura trágica, ejemplificada en su conocido Grito. También podemos disfrutar de una sala dedicada a los jardines españoles, protagonizada por Sorolla y Regoyos.

Esta vez, si tuviera que escoger dos lienzos, serían “Flores de Loto”, de Charles Courtney (incluido en el folleto), y “Rosas y lirios”, de Mary Macmonnies, los dos por las escenas que representan, el uso de los colores (especialmente el blanco) y el realismo de las telas.

Una exposición muy recomendable en la que ver cuadros de finales del XIX y principios del XX poco conocidos en España.


Signs

Martes, noviembre 23, 2010

Son muchos los clientes que demandan un viral y también unos cuantos los creativos que piensan que para conseguir que un vídeo se comparta y sea visto por muchas personas, debe ser cutre y parecer hecho en casa, estar rodado en código de humor o ser soez, y en ningún caso mostrar una marca.

Os dejo con un nuevo ejemplo, que no cumple ninguna de estas normas y sin embargo cuenta con casi seis millones de visitas.

Para mí las claves del éxito en este caso son contar una historia sencilla, cercana y simpática, que puede ser entendida en cualquier lugar del mundo. Sabemos que nos la regala Schweppes y en ningún caso nos molesta la presencia de la marca. Al contrario: sentimos gratitud hacia ella por ofrecernos una historia como ésta.


The way

Domingo, noviembre 21, 2010

Vi un reportaje en el telediario sobre The way. Me apetecía verla. Hace años empecé el Camino de Santiago en León y tan solo cuatro días después, cuando llegamos a Molina Seca, decidimos volver. Hubo varias razones aunque la oficial fue que me picó una araña y teníamos miedo de que se me infectara la picadura ya que me salió una ampolla enorme, que al explotarse me dejó una herida del tamaño de una moneda de dos euros, a la que se me quedó pegada la gasa que me pusieron para que no me diera el polvo.

En la película, Martin Sheen viaja a Saint Jean pie-de-port  para recoger el cuerpo de su hijo, que ha fallecido al enfrentarse a una tormenta durante su primera etapa del Camino de Santiago. Una vez allí, decide incinerar a su hijo y hacer el Camino con sus cenizas. Su hijo (en la película y en la realidad), Emilio Estévez, que se le aparece varias veces a lo largo del Camino, es el director y guionista de la película.

Aunque algunas de las escenas de la película resultan un tanto estereotipadas, como la comparación entre las guías de diferentes países o el pasaje protagonizado por los gitanos, creo que está muy conseguida la esencia del Camino: cada persona tiene una razón para hacerlo y en su caminar termina contándosela a los demás, muchas veces desconocidos, con quienes acaba compartiendo una experiencia intensa. Miles de historias confluyen durante el itinerario.

Entre los cuatro personajes protagonistas (americano, canadiense, holandés e irlandés), destaco al irlandés, un escritor en busca de historias. Inevitablemente me recuerda a mis cuatro días de Camino, en los que grabé varios relatos interesantes, de boca de sus protagonistas, con vistas a producir un reportaje que prometía ser interesante, pero que jamás llegó a emitirse.

En el Camino, hay mucho tiempo para pensar. Conoces gente e historias que pueden llegar a cambiar tu vida.  Y esto también queda reflejado en la película. Sentir el apoyo desinteresado de tres peregrinos desconocidos cuando le roban la mochila, hace que la actitud arisca de Martin Sheen se torne afable. Terminar el Camino, le convierte en un hombre viajero, a imagen y semejanza de su hijo, al que había criticado entre otras cosas por viajar.


Concierto de Hombres G

Lunes, noviembre 15, 2010

El martes pasado Hombres G presentaba su nuevo disco, “Desayuno continental“, con un concierto en La Riviera, en Madrid. Hace tiempo, Carlos me propuso ir, pero le dije que no por si nos íbamos de puente. Como finalmente no nos fuimos, compramos entradas. Me extrañó que el día antes todavía hubiera.

Entré en la sala con pocas ganas, con el típico bajón de final de puente. Pero en cuanto salieron al escenario se me pasaron las penas. David Summers avisó que tocarían algunas canciones de su nuevo disco, que sale a la venta esta semana, y otras canciones de siempre. Ya no recuerdo el orden en que las cantaron, pero sé que no eché en falta ninguna.

Del disco de “La cagaste…Burt Lancaster” tocaron casi todas: Visite nuestro bar, Indiana, En la playa, Un par de palabras, Te quiero, Marta tiene un marcapasos, El ataque de las chicas cocodrilo y Dos imanes. Ésta última, me gustó especialmente. Los nuevos arreglos que ha hecho el grupo de las canciones hacen que suenen mucho más armónicos.

El nuevo disco promete, aunque entre las canciones que presentaron no tocaron ninguna especialmente marchosa o pegadiza.

Alternaron con buen criterio baladas, con canciones más animadas. La sala vibró. Tocaron, entre otras, Mis amigos, Huellas en la bajamar, En mi coche, Temblando, Hace un año, Tengo una chica, Nassau, Si no te tengo a ti, Será esta noche, Voy a pasármelo bien, Esta es tú vida, Voy a hablar con él, La primavera, Lo noto, ¿Qué soy yo para tí? o Me siento bien.

Tras la primera despedida, en la que David Summers decía “Mirad cómo estoy, chicos” enseñando su camiseta empapada en sudor, salieron dos veces más. La última, tocaron dos de sus grandes éxitos, que no podían faltar: Venezia y Marta tiene un marcapasos, canción que, como en otras ocasiones, fue primero cantada íntegramente por el público.

En la presentación de Venezia, que como siempre hace Javi Molina en solitario, presentó a Jason Paradise, el teclista, que por lo visto lleva con ellos toda la vida, aunque por alguna razón que desconozco no es uno de los cuatro Hombres G.

Hombres G empezaron a gustarme cuando tenía seis años. Desde entonces les he seguido la pista. El concierto del 1 de julio de 2003 en Las Ventas, momento en el que decidieron volver a los escenarios, fue inolvidable. Nunca les había visto en concierto. Parecía que se iba a caer la plaza de toros del tremendo ambientazo que había.

Después pude verles en 2005, cuando hicieron concierto conjunto con El Canto del Loco. ¡Impresionante! Dos de mis grupos favoritos juntos en el escenario…


Calabacines rellenos de jamón y tomate

Domingo, noviembre 14, 2010

Cuando era pequeña, me gustaba cocinar. Aprendía de mi abuela y mis tías paternas. Hacía sobre todo postres. Durante muchos años, lo dejé por falta de tiempo. Pero ahora, con cocina propia, me estoy volviendo a aficionar. Hoy he hecho para cenar calabacines rellenos de jamón y tomate. La receta la he sacado del libro de 1080 Recetas de cocina, de Simone Ortega. En este post, la escribo a mi estilo, con algunas pequeñas variaciones y adaptada a mi cocina y número de comensales.

Ingredientes (para dos personas):

  • 2 calabacines
  • 100 gramos de Jamón York
  • 1 tomate
  • Orégano
  • Aceite
  • Pan rallado

Elaboración:

Se lavan los calabacines, se secan bien y se dividen en dos mitades cortándolos a lo largo.

Se pone una cacerola grande a cocer con agua y sal. Cuando empieza a hervir, se introducen los calabacines y se cuecen durante 10 minutos.

Mientras, se parte en jamón york en cuadraditos. También el tomate, previamente pelado. Y se mezclan.

Se escurren los calabacines y se dejan enfriar un poco. Luego se secan con un trapo. Se vacía su interior con una cucharilla, con cuidado de que no se rompa la piel. El contenido se parte en trocitos pequeños y se mezcla con el tomate y el jamón. Se le echa sal y orégano al gusto (he sustituido el estragón de la receta de Simone por un poquito de orégano, que le da un curioso toque italiano).

Jamón York, tomate y calabacín

Jamón York, tomate y calabacín

Se precalienta el horno.

Se cubre el fondo de una fuente para horno con aceite. Se colocan las barquitas y se van rellenando con la mezcla. Se espolvorean con pan rallado. Se les echa un pequeño chorro de aceite.

Calabacines rellenos, antes de meterlos al horn

Calabacines rellenos, antes de meterlos al horno

Y 20 minutos al horno, a 200 grados (hasta que se dora por encima). Listo para comer.

Tiempo aproximado de elaboración: 1 hora


¿Quedamos para tocar?

Martes, noviembre 9, 2010

Hace aproximadamente un año se me ocurrió una idea, que decidí regalarle a Carlos, porque nadie iba a sacarle mayor partido que él.

Viendo lo complicado que es formar un grupo de música estable, con el que poderse reunir a ensayar frecuentemente e incluso llegar a actuar, se me ocurrió crear una página en facebook en la que reunir a músicos sin grupo, pero con ganas para tocar; sin compromisos y sin obligaciones. Simplemente con ganas. Quedar para tocar esporádicamente, para divertirse, para conocerse, para compartir inquietudes… Esto permitiría, entre otras cosas, juntar instrumentos poco frecuentes en un grupo, experimentar y pasar buenos ratos.

Además, si conseguimos reunir a una masa interesante de músicos, podremos llegar a acuerdos con empresas relacionadas con el mundo de la música: locales de ensayos, bares en los que actuar, fabricantes de instrumentos, etc.

Como comentaba, hace menos de un mes le cedí la idea a Carlos. Creó una página en facebook, bajo el título de “¿Quedamos para tocar?“. Ya cuenta con más de 100 seguidores. Casi a diario cuelga contenidos interesantes sobre música, sobre artistas famosos y otros que no lo son tanto. Además, habla sobre herramientas útiles para músicos, concursos, conciertos, etc.

La página de facebook se complementa con un perfil en twitter y un blog.

El siguiente paso será quedar para tocar.


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