Hoy estoy de luto porque mi padre se ha visto obligado a dejar de escribir su blog “Casi Enteros“, al que ha dedicado gran parte de su tiempo libre durante los últimos 16 meses.
Los periodistas tenemos la obligación de ser objetivos. Nuestra misión es informar.
De los columnistas y blogueros, se espera que no lo sean. Su razón de ser es opinar. Hacen uso de su libertad de expresión para ayudar a que los ciudadanos libres construyan su propia opinión.
Es “obligación” de los ciudadanos no creer a pies juntillas las opiniones (tampoco deberían limitarse a creer en las informaciones). Nuestra “obligación” como ciudadanos es contrastar tanto las informaciones como las opiniones que recibimos para ir formando nuestro propio discurso, nuestra propia realidad.
Si alguien cree que la opinión expresada en un único blog (aunque sea el de mi padre) puede cambiar nuestra forma de pensar, ser o actuar nos está llamando tontos, y eso no podemos consentirlo.
Hoy estoy de luto y leyendo los comentarios que la gente le ha dedicado a mi padre después de su post “Cerrado por vacaciones” se me han empañado los ojos, porque mi padre es grande y ha sabido transmitirlo. Y no lo digo yo: ha quedado reflejado en los comentarios de apoyo, de amigos, conocidos y también desconocidos.
Algunos ejemplos:
Luis Palacio:
“Al leer tu post y su ampliación fui de la sonrisa helada a la risa floja.
No sé con cuál quedarme: si con el ¡Hay que joderse! o con el ¡Vaya tropa!
Dice la Wikipedia que decía Swift “Cuando un verdadero genio aparece en el mundo, lo reconoceréis por este signo: todos los necios se conjuran contra él”.
Aunque tú –vasco, de Vitoria- no reconozcas lo de “genio”, muchos creemos que –por estos pagos- lo eres.
Un fuerte abrazo.”
Mario López:
“Estimado Eduardo,
Nos hemos saludado en tres o cuatro ocasiones. Sin embargo, y aunque te leo a diario, éste es mi primer post. A pesar del pudor, esta vez no he podido reprimirme: te mando un abrazo muy fuerte y te declaro toda mi admiración, porque contigo hemos aprendido mucho y seguiremos haciéndolo en otro sitio… a pesar de los mediocres.
Un abrazo”.
Marc Basté:
Eduardo, no tenía ni idea! Hay que resguardarse de las cazas de brujas, tan comunes en tiempos complicados… Lo siento, quiero poder leerte muy pronto y espero que la rabia y la impotencia de cierta asociación de editores por su situación no se distraiga en alimentar represalias contra los buenos profesionales como tú…
Un abrazo fuerte!”
Chica de la tele:
Una pena Eduardo, creo que precisamente los motivos que alegas para cerrar el chiringuito son los que deberían animarte a seguir, porque nadie debería poder callarnos la boca cuando escribimos sin ofender a nadie.
En cualquier caso, tienes todo mi apoyo y espero que esto no sea más que una situción temporal y que pronto podamos seguir disfrutando de tus opiniones.
Un abrazo”
Conner:
“Increíble, parece que la crísis está provocando que gente (o asociaciones, o empresas…) estén sacando lo peor de sí.
Espero que sea verdad y esta retirada sea sólo momentanea. Ésta es una de las pocas lecturas que tenemos los del sector que se ve un esfuerzo por ser optimista pero con rigor y mucho conocimiento.
Un saludo y, cómo decía el padre de Bruce Wayne en “Batman Begins” “¿Sabes para qué caemos, hijo? Para aprender a levantarnos”
Abelardo:
Eduardo,
mucho ánimo y no dejes de escribir. Lamento mucho que alguien como tu, con lo que ha aportado a este sector se tenga que ver en estas tesituras. Un agran injusticia a mi juicio.
Un fuerte abrazo,
Abelardo”
Espero que sean muchos más los comentarios de apoyo porque nadie merece verse metido en una situación así por hacer un buen trabajo.
Escrito por usue
‘Si no les gusta el cine español se están perdiendo películas como “Tesis”, “Abre los ojos” (mucho mejor que su versión americana), “Los otros” y “Mar adentro”. Viva Amenabar. Pero también “Los amantes del Círculo Polar”, “Lucía y el Sexo” o “Caótica Ana”. Viva Julio Médem. O “Princesas” y “Barrio”. Viva Fernando León de Aranoa.
Armendáriz; “La comunidad” o “El día de la Bestia” (¿ésta sí, eh?), de Alex de la Iglesia; “Los peores años de nuestra vida” o “El otro lado de la cama”, de Martínez Lázaro; “El perro del hortelano”, de Pilar Miró; “La niña de tus ojos”, “Belle Epoque” o “Two Much”, de Trueba; “Noviembre” o “El Bola”, de Achero Mañas; “Planta Cuarta”, de Antonio Mercero; “Mi dulce”, de Jesús Mora; “Báilame el agua”, de Josecho San Mateo (mucho mejor que el libro); “Mataharis” y “Te doy mis ojos”, de Iciar Bollain; “Mi vida sin mí”, de Isabel Coixet; “Habana Blues”, de Benito Zambrano; y un largísimo etcétera. Creo que con éstas tienen para empezar…’