Por los pelos

Suelo cortarme el pelo dos veces al año, en Navidad y en verano. Desde pequeñita siempre he ido a la misma peluquería, Martín y Miguel Ángel, en la madrileña calle de Sagasta (“si se pisa mucho”). Descubrir que había cerrado “por cese de negocio” (la crisis) fue traumático.

Martín (¿o Miguel Ángel? nunca supe quién era quién) me conocía, sabía perfectamente lo que quería. Podía decirle “lo de siempre” y nunca me cortaba un dedo de más, como acostumbran a hacer otros peluqueros. Por si acaso, siempre le refrescaba la memoria: “por el hombro, con cierta gracia, despuntado o a capas y, sobre todo, que me llegue para hacerme una coleta”.

El fin de semana pasado decidí afrontar el reto de cambiar de peluquería. Las franquicias estaban decartadas (demasiados aprendices) y mi madre me recomendó que fuera a la peluquería que va mi abuela, una peluquería de las de toda la vida (y tanto; tuve la sensación de retroceder treinta años en el tiempo).

Siempre me han llamado la atención las conversaciones que se mantienen en una peluquería.  La de esta vez no tiene desperdicio. Lean.

La media de edad rondaba los sesenta años, y eso que yo la bajaba bastante. El tema de conversación giraba en torno al deseo de morir. Entonces, uno de los allí presentes contó esta anécdota:

Fulanito, un hombre octogenario, estaba en el cementerio enterrando a su mujer, con la que había compartido una larga y feliz vida. Abrazado al féretro y sin parar de llorar gritaba: “No te vayas mi amor. Mi vida sin ti no tiene sentido. No te vayas”. A pesar de sus lamentaciones, los enterradores continuaron con su trabajo y, de forma mecánica, dejaron caer la tapa del ataúd, sin darse cuenta de que un extremo de la capa del anciano se había quedado atrapada dentro del féretro. Fulanito seguía gritando “mi amor, llévame contigo”, cuando los operarios dejaron caer el ataúd al fondo del foso. Entonces Fulanito sintió como si desde el centro de la tierra tiraran con fuerza de su capa y, con cara de terror, gritó: “Era bromaaaaaaaa. Una vez más te mentí. ¡Quiero vivir!”

7 respuestas a Por los pelos

  1. vic dice:

    Jajaja!Menuda historia más buena…Respecto al tema de las peluquerías…Yo soy un poco adicta a cambiarme de pelo. En madrid conozco muchas pero nunca había valorado la posibilidad de ir a una de esas pelus de antaño. Al principio iba a estas peluquerías modernas en las que por lo que te cobran, deberían de hacerte el mejor corte de la historia. Tras un par de decepciones he cambiado al Marco Aldani de la calle Fuencarral dónde siempre me dejan bien. ¿Habrá sido suerte? ¡Puede ser!

  2. Gema dice:

    Jajaja me ha encantado el post, éste es genial😉
    yo tengo dos anécdotas de peluquería 1º la protagonizó mi madre que el otro día me dice ” hija yo voy a Carlos que es justo al lado y estoy encantada porque el chico es gay,… pero es muy majo …..” ¿??!!!****&%&$& ;-P jajajja me partía.
    Y la otra yo: Curraba en un Banco de Imagen de la calle Serrano, eché a caminar y encontré una justo en la misma calle…entro, no había nadie, eran las dos y media. Una señorita muy maja me dice: que se va a hacer? y yo pues cortar, mechas y lavar y peinar, pero sólo tengo hasta las 16:00, os da tpo?…si claro- contesta- suba al piso de arriba.Obedezco. De repente, empiezan a salir peluqueras una me quitra el abrigo, otra me pone la toalla, mientras otra me lava el pelo, tenía a 6 !! alrededor y yo me dije “esto van a ser 60€ o más…” . Se escucha la puerta, las 7 miramos y entra Penelope Cruz con Carmen Maura…yo me escucho decir en mi interior: “esto son 100€!!! ” ..emm fueron 200€! madre mia!! casi me da un pasmooo y a Alex 2 cuando se lo conté ;P

  3. garmayen dice:

    Lo de que te cierren la peluquería es un trauma. A mi me ha pasado dos veces, una la de mi barrio de adolescente. El peluquero, acordeonista y ciclista, solo sabía un corte, como si fueras a la mili. Pero a mi me molaba, además siempre tenía revistas medio-porno😀

    Después de mucho deambular encontré una por donde vivo ahora que me duró unos cuantos años pero también cerró, no por esta crisis sino por la anterior. Desde entonces no soy del todo feliz😀, no he encontrado mi sitio.

  4. Chicho dice:

    Yo me sabia lo de la caye Saboya ( si va dando saltitos ).

  5. Chicho dice:

    Fé de erratas:Calle (y no “caye”)

  6. Bruno dice:

    No va exactamente de peluquerías pero es una anécdota reciente que tiene que ver con la atención al público:
    Me presento con la hora “pegada” en un hospital porque no he sabido calcular la hora y pico de transporte púbico que me esperaba. La señorita de recepción me dice diligente y amable que no estoy en la lista e inicia una consulta telefónica al respecto:
    ¿Mary Puri? Hola guapa, es que tengo aquí a una persona para la consulta de.. que no está en la lista. Ah, ¿Que ahora estás en quirófano? Ah, pués no lo sabía… Ah ¿Qué estás con el doctor “Pitifí”? Ah, pues precisamente yo me quiero hacer una “Abdominoplastia”…. Es que ya tengo de todo: tengo cesárea, tengo “tal y tal y cual”… y ahora quiero hacerme una abdominoplastia. Estoy empeñada y me la voy a hacer…
    A estas altura a Bruno se le iba poniendo una cara de enfado e indignación horrible y además cada vez llegaba más tarde a su cita, pero la interesantísima conversación siguió todavía un ratito: Pues sí, que me la quiero hacer pero que antes quiero que el doctor “Pitifí” me deje ver una. Sí, sí, eso me han dicho, que es un perfeccionista…
    En fín, ésto y algo más ante mi mirada atónita, estupefacta y mi indignación como la crecida de un río. Finalmente se me dijo que estaba en la lista y pude llegar, tarde, a la mencionada cita médica.
    Ésto no es una de las “parodias” de Martes y Trece. Es verdad y me ha ocurrido hace sólo una semana en un hospital privado de renombre de la calle Arturo Soria de Madrid.

  7. fuen dice:

    bueno esas conversaciones en la pelu estan requetebien, son curiosas curiosas, yo, que voy algo menos que otras personas, o mujeres que yo conozco,(un dia a la semana), no suelo escuchar ese tipo de anecdotas, pero de verdad que son curiosas curiosas, vas a tener que volver a la misma pelu a ver si escchas mas cosas asi, avisame a ver si yo tambien oigo esas charlas curiosas.

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