Innosfera

Como comentaba el otro día, Roberto Carreras me invitó a través de twitter a Innosfera, un evento mensual sobre innovación que él coordina. Se celebra en el Centro de Innovación del BBVA, que me pilla cerquita de la agencia. Así que he vencido la pereza y el cansancio acumulado durante todo el día y me he ido para allá.

Hoy el título del evento era “El ciclo de la innovación: su aplicación en la cadena de valor de la empresa”. Participaban como ponentes Julio Pérez-Tomé Román, CEO de inno/adverbo; Carmen Bustos de la Torre, socia fundadora de la compañía de design thinking Soulsight; y Dioni Nespral, responsable de desarrollo de negocio del Grupo Lavinia.

Lo más innovador de Innosfera son unas esferas moradas que, repartidas por el público, ejercen de moderador. Tras las exposiciones de los ponentes, cuando alguien quiere hablar, tiene que hacerse con una de las pelotitas y apretarla para que suene, solicitando su turno de palabra.

Carmen Bustos planteaba una reflexión de partida: Todos decimos innovar, pero ¿cuántos lo hacemos de verdad? Recordaba que la crisis es un buen momento para la innovación y nos invitaba a no tener miedo a equivocarnos, a soñar. Y a promover la libertad de elección.

Julio Pérez-Tomé estructuraba su exposición en seis puntos: apertura mental, flexibilidad, miedo (porque bloquea), monetizar ideas, problemas (el 50% de las innovación vienen de detectar bien el problema) y empatía. La resumía en una máxima: Hay que trabajar por las personas y para las personas.

De regalo, la fábula del pescador feliz. He de reconocer que no he entendido muy bien su significado dentro de un contexto de innovación en el que más del 80% de los asistentes tenía una empresa propia. Pero me ha gustado y me ha hecho reflexionar sobre mi propósito vital.

Dioni Nespral ha dado otros seis puntos: InnoADN (“la innovación es como el sexo en la adolescencia: todos hablan sobre ella, pocos la practican y los que lo hacen, lo hacen rápido y mal”), visión global (“El que inventó la rueda fue era idiota; el verdaderamente inteligente es el que inventó las otras tres”), transacción empresarial, open innovation, innovación rima con implementación y gestionar el business time (“Vivimos tiempos exponenciales”).

Al hilo de esto, Pablo Herreros añadía desde el público que nunca le ha dado tanto miedo una época como la actual porque es un entorno muy cambiante. Sin embargo, creces más, innovas más.

También desde el público Alicia Chavero criticaba que en España no se dedica tiempo ni dinero a que la gente genere ideas. Apoyaba su idea Susana: “en una multinacional es difícil innovar; se crea un departamento de innovación pero los que lo forman no saben muy bien a qué se dedican”. Rafa “el abogado” concluía que innovamos demasiado, más de lo que la sociedad puede asimilar.

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2 Responses to Innosfera

  1. Excelente y vertiginoso resumen. Gracias Usue. A tu duda del relato y su sentido en la exposición, aclaro que tenía dos sentidos:

    1. Una, didáctica: ver cómo un relato leído por alguien que aporta un talento concreto como el de saber interpretar un texto, mejora los procesos.

    2. Y la otra, la historia en sí que hace pensar (creo que es lo que te ha pasado a ti) sobre la responsabilidad de quien pudiendo innovar no lo hace (ver las últimas peguntas de la última diapo que ha fotografiado @antoniodomingo y pueden verse en Flickr (http://www.flickr.com/photos/38821152@N00/4153728076/in/photostream/?addedcomment=1#comment72157622798304273)

    No importa demasiado si el pesacdor es probre o feliz o el Sr. Smith rico y entendido. Lo importante son las dos actitudes. Muchas personas inicialmente se ponen del lado del pescador pero luego piensan en la responsabilidad de hacer algo para lo que uno vale y no lo hace. Pensemos todo esto en términos de innovación más las preguntas finales y se pueden sacar muchas conclusiones.

    Muchas gracias.

  2. usue dice:

    Gracias por tu comentario Julio. Es todo un honor contar con tu presencia en Tecme y Puma. Creo que el problema es que no me dio tiempo a leer todas las preguntas y tampoco a pensarlas lo suficiente por eso te agradezco el link a la foto. Para mí la clave está en la última. ¿Qué pasaría si innováramos en aquello que hacemos a diario? Escuchando la historia, deseé ser pescador, aunque me fastidiaba reconocer que yo, que me considero una persona creativa y que utiliza esta cualidad para resolver problemas, renunciaría a la innovación que proponía el americano porque expuesto así, prefiero ser feliz a ser ambiciosa y alcanzar la misma felicidad veinte años después. La historia es tramposa. Una lectura rápida invita a la quietud, al conformismo. Tus preguntas ayudan. Lo importante es tener la actitud de innovar cada día.

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