Convivencia

No llego a tiempo de promocionar esta iniciativa antes del día 8, pero sí de participar en ella. Me animó mi padre y a él a su vez, 20 Minutos. Dos blogueros, los autores de blog.artecar24.com y Pensamientos JFS, proponían que quien tuviera un blog y quisiera sumarse a la iniciativa hoy escribiera un post sobre la convivencia. El año pasado hicieron lo mismo con la solidaridad y participaron 153 blogs. Este año van 380.

Al oir la palabra convivencia, me viene a la mente mi año Erasmus en Bruselas. Vivía en un Kot, una casa de varios pisos alquilada a estudiantes. En el sótano vivía Valerie, una suiza de la zona italiana, que estudiaba Bellas Artes. En el bajo, Yves, un congolés, que prepara unas oposiciones para ser juez. En el primero, vivíamos dos españolas, Alejandra y yo (las dos periodistas) y Arnaud, un risueño francés que no recuerdo qué estudiaba. En el segundo, otras dos españolas, Marta (catalana), estudiante de farmacia, y Cristina (vasca), estudiante de medicina; también Vanessa, una belga, estudiante de Historia del Arte. Por último, en el ático abuhardillado, vivían Kaeo, una tailandesa estudiante de empresariales; Laurence, una francesa estudiante de ensañanza infantil; y Patrick, un belga-checo, que estudiaba comunicación.

Compartíamos cuatro baños, la cocina y dos salones. En uno estaba el ordenador y en otro la televisión.

En la nevera y congelador, cada uno tenía asignado un estante. En las baldas, una cesta para guardar las frutas y verduras. Cada uno fregaba los cacharros que ensuciaba (en teoría). Se establecía un orden entre las personas de cada piso para comprar papel del WC cuando estaba a punto de terminarse. Al lado del teléfono había una pizarra en la que apuntábamos la llamadas del que no estaba. Cada semana un par de personas se encargaban de sacar la basura (eran bolsas de tamaño industrial y las teníamos en el jardín; eso sí, al quitarla, debajo había una concentración de bichos bola…). Los domingos por la mañana, tratábamos de hacer el mínimo ruido posible porque a algunos les gustaba dormir hasta la hora de comer…

Eran pequeñas normas de convivencia que en general se cumplían (y cuando no, nos lo tomábamos con humor) y permitieron que once personas tan diferentes vivieran un año juntas, guardando tan buen recuerdo de aquella experiencia.

No me olvido de Coralie y Lise, que vivían en el edificio de al lado, con los dueños, y Philipe, el primo de Laurence. Los tres, franceses, pasaban más tiempo en nuestro kot que en su propia casa.

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One Response to Convivencia

  1. senovilla dice:

    Vivir la Convivencia es lo más importante para disfrutar de ella.

    Un abrazo agradecido.

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