Jardines impresionistas

Hemos ido a ver la exposición conjunta del Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid, Jardines Impresionistas. Recomiendo sacar las entradas por internet, para evitar colas y tener una hora exacta de acceso a la exposición.

Los primeros cuadros que se ven en el Museo Thyssen son de los precursores del jardín impresionista y representan fundamentalmente floreros. De la primera sala, me quedo con “La joven jardinera”, de Simon Saint Jean, por los vistosos colores de las flores y el detalle de la abeja y las gotas de agua en algunas de ellas. También me ha gustado “El curioso”, de Antoine Pierre Mongin, que muestra a un hombre saltando un muro, por lo que bien podría haberse llamado “El ladrón”.

En la exposición hay algunos cuadros conocidos de la colección Thyssen, como “Mujer con sombrilla en el jardín”, de Renoir, o “Les Vessenots en Auvers”, de Van Gohg, pero también otros lienzos, la gran mayoría, traídos desde los más diversos lugares del mundo.

Me ha llamado la atención el cuadro “Patinadores en los jardines de Frederikcberg”, de Paul Gauguin, porque no tiene nada que ver con los más conocidos de este pintor, influidos por su estancia en Tahití. En este cuadro, los tonos cálidos otoñales contrastan con el frío del lago helado. Son también los colores los que hacen especial un cuadro como “Camino de Damiette”, de Armand Guillaumin, en cuyo cielo se mezclan rosas, amarillos, lilas y turquesas.

Si tuviera que elegir dos cuadros, serían “Margaritas, de Gustave Caillebotte, por su belleza y sencillez; y “Día Festivo”, de James Tissot, por la calidad de los detalles, como el reflejo en la tetera o el realismo de los racimos de uvas.

En la Fundación Caja Madrid, nos reencontramos con algunos pintores que ya habíamos visto en el Thyssen, como Monet, Pissarro, Van Gohg o Cezanne, y descubrimos otros nuevos, pero no por ello menos conocidos, como Klimt, en cuyos cuadros esta vez no aparece ninguna mujer; Toulousse Lautrec, a quien reconocemos por un hombre que viste una chistera; o Munch, cuyo cuadro, “Gansos en un huerto”, se aleja mucho de su pintura trágica, ejemplificada en su conocido Grito. También podemos disfrutar de una sala dedicada a los jardines españoles, protagonizada por Sorolla y Regoyos.

Esta vez, si tuviera que escoger dos lienzos, serían “Flores de Loto”, de Charles Courtney (incluido en el folleto), y “Rosas y lirios”, de Mary Macmonnies, los dos por las escenas que representan, el uso de los colores (especialmente el blanco) y el realismo de las telas.

Una exposición muy recomendable en la que ver cuadros de finales del XIX y principios del XX poco conocidos en España.

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