Concierto de John Mayall

Domingo, junio 19, 2011

Me sonaba haber oído a Carlos hablar bien de la música de John Mayall, así que, al enterarme de que tocaba en La Riviera, le propuse ir al concierto. Aunque resultaba que de quien él hablaba era de John Mayer, John Mayall es de esos músicos legendarios que, si tienes oportunidad de ver, no te puedes perder, así que decidimos ir. Mi padre tampoco quiso desaprovechar la ocasión.

En la entrada, aparecía tocando la guitarra pero Carlos aseguraba que últimamente tocaba el teclado. Fuimos sin saber muy bien qué nos íbamos a encontrar. John Mayall nació en 1933, es decir, tiene ¡77 años! Físicamente aparenta ser más joven y conserva la voz en perfectas condiciones.

Al llegar, una marabunta de gente dificultaba la entrada a la sala de conciertos. John Mayall se dejaba fotografiar antes de saltar al escenario. En la pista no había mucho público aunque al empezar el concierto terminó llenándose. Nunca había visto tan bien en un concierto.

Leyendo sobre John Mayall descubro que estudió diseño gráfico y muchas de las portadas de sus discos las ha diseñado él. También me sorprende que estuviera tres años en el ejército británico en Corea.

Empezó a tocar y desarrollar su propio estilo con 13 años. Se le considera el padre (y ahora abuelo) del Blues. Tocaba con el piano de su vecino, guitarras prestadas y harmónicas ¡de segunda mano! (no creo que sea el mejor instrumento para tener de segunda mano…).

Fue a finales de los 60 cuando montó John Mayall’s Bluesbreakers, por la que pasaron Eric Clapton y Jack Bruce antes de montar Cream. Otros músicos que pasaron por Bluesbreakers antes de formar su propia banda fueron Peter Green, John McVie y Mick Fleetwood (Fleetwood Mac), Andy Fraser (Free) y Mick Taylor (Rolling Stones). Eric Clapton llegó a decir que John Mayall era una gran escuela de músicos.

Durante el concierto John Mayall no cogió ni una vez la guitarra, pero demostró una tremenda destreza con el teclado y diferentes harmónicas. Venía acompañado de Rocky Athas, a la guitarra; Jay Javenport, a la batería; y Greg Rzab, al bajo.

Este último, Greg Rzab, fue el que más me gustó, por la rapidez de sus dedos y los juegos de manos manejar el bajo. Ha tocado con Albert Collins, Luther Allison, Willie Dixon, John Lee Hooker, Hubert Sumlin, Junior Wells y Buddy Guy. Tocó por primera vez con John Mayall y los Bluesbreakers en 1999, aunque después de la gira dejó el grupo para unirse a Jimmy Page. Hasta volverse a unir al proyecto de John Mayall en 2009, tocó con el grupo de Warren Haynes, Gov’t Mule, con Carlos Santana, Eric Clapton, Jeff Beck, The Allman Brothers Band, Stevie Ray Vaughan y The Black Crowes entre otros.


Concierto de Hombres G

Lunes, noviembre 15, 2010

El martes pasado Hombres G presentaba su nuevo disco, “Desayuno continental“, con un concierto en La Riviera, en Madrid. Hace tiempo, Carlos me propuso ir, pero le dije que no por si nos íbamos de puente. Como finalmente no nos fuimos, compramos entradas. Me extrañó que el día antes todavía hubiera.

Entré en la sala con pocas ganas, con el típico bajón de final de puente. Pero en cuanto salieron al escenario se me pasaron las penas. David Summers avisó que tocarían algunas canciones de su nuevo disco, que sale a la venta esta semana, y otras canciones de siempre. Ya no recuerdo el orden en que las cantaron, pero sé que no eché en falta ninguna.

Del disco de “La cagaste…Burt Lancaster” tocaron casi todas: Visite nuestro bar, Indiana, En la playa, Un par de palabras, Te quiero, Marta tiene un marcapasos, El ataque de las chicas cocodrilo y Dos imanes. Ésta última, me gustó especialmente. Los nuevos arreglos que ha hecho el grupo de las canciones hacen que suenen mucho más armónicos.

El nuevo disco promete, aunque entre las canciones que presentaron no tocaron ninguna especialmente marchosa o pegadiza.

Alternaron con buen criterio baladas, con canciones más animadas. La sala vibró. Tocaron, entre otras, Mis amigos, Huellas en la bajamar, En mi coche, Temblando, Hace un año, Tengo una chica, Nassau, Si no te tengo a ti, Será esta noche, Voy a pasármelo bien, Esta es tú vida, Voy a hablar con él, La primavera, Lo noto, ¿Qué soy yo para tí? o Me siento bien.

Tras la primera despedida, en la que David Summers decía “Mirad cómo estoy, chicos” enseñando su camiseta empapada en sudor, salieron dos veces más. La última, tocaron dos de sus grandes éxitos, que no podían faltar: Venezia y Marta tiene un marcapasos, canción que, como en otras ocasiones, fue primero cantada íntegramente por el público.

En la presentación de Venezia, que como siempre hace Javi Molina en solitario, presentó a Jason Paradise, el teclista, que por lo visto lleva con ellos toda la vida, aunque por alguna razón que desconozco no es uno de los cuatro Hombres G.

Hombres G empezaron a gustarme cuando tenía seis años. Desde entonces les he seguido la pista. El concierto del 1 de julio de 2003 en Las Ventas, momento en el que decidieron volver a los escenarios, fue inolvidable. Nunca les había visto en concierto. Parecía que se iba a caer la plaza de toros del tremendo ambientazo que había.

Después pude verles en 2005, cuando hicieron concierto conjunto con El Canto del Loco. ¡Impresionante! Dos de mis grupos favoritos juntos en el escenario…


Rock in Rio interruptus

Domingo, junio 29, 2008

Trabajando en el sector publicitario y llevando más de un año recibiendo notas de prensa casi diarias sobre el Rock in Rio, confiaba en que alguien me regalara un par de invitaciones. No fue así. Al final el tiempo se me echó encima y tampoco compré entradas. Terminé viendo los conciertos en casa. De no ser por las despiadadas e interminables interrupciones publicitarias me atrevería a afirmar que lo vi mejor, más fresquita y menos cansada, que si hubiera ido a la Arganda.

Interrumpir la emisión con un bloque de más de 20 anuncios no es nuevo. Cuando lo que interrumpen es una película, aunque puedas incluso llegar a perder el hilo del argumento, la publicidad es hasta útil para ir al baño, preparar la cena o llamar a un amigo. Y cuando se reanuda la emisión, la película está exactamente en el punto donde la dejaron. Sin embargo, cuando lo que interrumpen es la transmisión de un concierto en directo, la emisión se reanunda varias canciones después.

Por si me leen los responsables de La 2, si quieren cuidar a sus telespectadores, les propongo en primer lugar emitir el concierto en falso directo, retomando la transmisión en el punto en el que se dejó aunque se vaya sumando tanto retraso a la emisión como minutos de publicidad se vayan intercalando. En segundo lugar, cortar la emisión sin dejar a nadie con la palabra en la boca. Y por último, y lo más importante, no dividan por la mitad la pantalla para emitir publicidad en uno de los recuadros.

Ésta es una práctica que se ha puesto de moda y no me molestan si la hacen, por ejemplo, durante una transmisión deportiva porque, aunque se sacrifique el sonido en favor de la publicidad, sólo con imágenenes puedo enterarme de lo que está pasando en el estadio de fútbol, la cancha de baloncesto o en el circuito de Fórmula 1. Pero ¿qué pasa si en la mitad de la pantalla veo a Carlinhos Brown pero no puedo escucharle? ¿A quién se le ocurrió esta brillante idea? En este caso, sólo se me ocurre una solución para poder ver la publicidad a la vez que escuchamos la transmisión de un concierto en televisión: que lo que aparezca en la mitad de la pantalla dedicada a la publicidad sea una sucesión de campañas gráficas, es decir, creadas para aparecer en prensa escrita.

Carlos Boyero dedica su columna en “El País” de hoy precisamente a este asunto. Parece que no soy la única a la que me sentó mal lo que hizo La 2.

…De repente, en medio de la segunda canción, la pantalla del televisor se divide. La mitad la ocupa Neil Young y en la otra aparece una señora vendiendo los milagrosos dones de un depilatorio (¿o era una compresa mágica?) y a continuación el ex futbolista Kiko preguntándose qué deben de tener los hombres en la cabeza. Su lucidez le responde inmediatamente: “Todo menos caspa” y nos cuenta que su tupido cabello mantiene una salud inmejorable desde que usa determinado champu. Y me digo que no es real lo que estoy viendo, que un espíritu maligno me ha colado un tripi chungo en la bebida.