Shopping en Hong Kong

Domingo, mayo 6, 2012

Aunque no teníamos pensado comprar nada, todo el mundo nos había recomendado ir de compras en Hong Kong. Nathan Road está repleta de tiendas que cierran a las once de la noche y para no romper nuestra tradición de los últimos viajes, nos compramos unas zapatillas. A fin de cuentas, necesitábamos unas de trecking para Nueva Zelanda y qué mejor sitio para comprarlas.

En la zapatería descubrimos que en Hong Kong son expertos en venta. ¡Qué grandes comerciales! Nos íbamos a llevar sólo unas botas de trecking pero acabamos saliendo con un par de zapatillas más, porque si nos llevábamos otro par de la misma marca nos hacían un diez por ciento de descuento en el total de la compra. Lo que no nos contaron hasta después de pagar es que ese diez por ciento no se hacía efectivo hasta la siguiente compra. Nos dieron una tarjeta de puntos que caduca en diciembre de 2012, así que…habrá que volver. Eso sí, estamos encantados con las zapatillas que nos vendieron, que son cuatro calzados diferentes en uno.

Botas de trekking y zapatillas 4 en 1

Botas de trekking y zapatillas 4 en 1

Por si no hubiéramos tenido suficiente con esta experiencia de shopping, compramos también una cámara de fotos, aunque luego la devolvimos. En esta ocasión las técnicas persuasivas del vendedor no solo no le funcionaron sino que provocaron en nosotros el efecto contrario, hasta el punto de echar atrás la compra. Cuando ya habíamos comprado la cámara (íbamos a tiro hecho a por un modelo que habíamos visto en España y que en Hong Kong costaba mucho más barato) otro vendedor intentó encasquetarnos otra cámara mejor, evidentemente más cara. Para ello, empezó a criticar la cámara que habíamos comprado, mostrándonos las virtudes de la que nos quería vender. Nos decía: “sólo tenéis que pagar la diferencia y os lleváis una mejor…y os regalo el trípode…y una tarjeta con más memoria y…”. Criticó tanto la cámara que nos llevábamos, que nos convenció de que habíamos hecho una mala compra. Pero lejos de llevarnos la otra, que era mejor, decidimos renunciar a la compra e irnos sin nada.

El vendedor no salía de su asombro: “¿Una hora después y os vais sin nada? ¿Cómo le explico esto a mi jefe?”. Nos cabreó bastante que no nos hubieran explicado tan bien las ventajas e inconvenientes de la cámara antes de pagarla. Curiosamente el primer pago lo hicimos con bacaladera, lo que nos permitió anular la compra con una simple rasgadura del papel. El segundo pago, cuando casi sucumbimos a llevarnos la cámara más cara, lo íbamos a hacer con datafono, lo cual nos mosqueó todavía más.

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24 horas en Hong Kong

Sábado, mayo 5, 2012

El viaje a Nueva Zelanda desde España es tremendamente largo. Tres horas hasta Londres. Tres horas de escala. Once horas de vuelo hasta Hong Kong. Dos horas de escala. Y otras once horas de vuelo hasta Auckland. Decidimos, creo que con acierto, hacer escala de 24 horas en Hong Kong.

El hotel, el Nathan, estaba genial. Nos pusieron en una habitación enorme, en la piso 11. Salimos a dar una vuelta por el Night Temple Market y allí mismo cenamos en una terracita: pollo al limón (nada que ver con el que tomamos en España) y  noddles con marisco.

Después paseamos por la calle Nathan, hasta llegar a la Start Avenue, e hicimos algunas compras. En la Start Avenue, hay estrellas en el suelo con el nombre y en algunos casos también la huella de las manos de actores de cine local. También hay algunas estatuas del mundo del cine, entre ellas la de Bruce Lee. Pero lo más impresionante de la Start Avenue es la vista del skyline de Hong Kong.

Estatua de Bruce Lee y Skyline de Hong Kong

Estatua de Bruce Lee y Skyline de Hong Kong

Las horas restantes en Hong Kong las dedicamos a pasear por el parque de Kowlon, donde nos entretuvimos visitando el aviario. Luego nos metimos en un restaurante con idea de tomar pato laqueado porque teníamos muy buen recuerdo del que comimos cuando estuvimos en China (nada que ver con el que conocemos en España). Buscamos un restaurante tan auténtico, que no había forma de entenderse. Finalmente conseguimos que nos pusieran pato, aunque no precisamente laqueado.

Flamencos en el parque Kowlon, Hong Kong

Flamencos en el parque Kowlon, Hong Kong

Para ir al aeropuerto cogimos el autobús A21. Costaba 33 dólares por persona. Solo teníamos un billete de 100 y no daban cambio. En Madrid es similar, pero en Madrid te dan la posibilidad de bajarte del autobús o preguntar al resto de los pasajeros si tienen cambio. Aquí nos obligaron a pagar los 100 dólares, quedándose los casi 40 dólares restantes. ¡Qué cara!