Ikigami. Volumen 7

Martes, agosto 16, 2011

Ya os he hablado alguna vez en este blog de Ikigami, una colección de comics de Motorô Mase que cuentan la historia de diferentes personas que reciben el Ikigami, comunicado que les anuncia su muerte en 24 horas. Es la base de la ley para el sostenimiento de la prosperidad estatal cuyo objetivo es hacer que los ciudadanos aprecien el valor de la vida a través del miedo a la muerte.

Exceptuando el volumen 6, que me gustó menos, todos los relatos desde el primer volumen hasta éste me han emocionado, me han parecido inquietantes y me han hecho reflexionar. En este caso Motorô Mase se centra en dos historias que tienen que ver con dos de mis hobbies: la fotografía y el baile.

La primera plantea una interesante reflexión sobre el sentido de la fotografía analógica en la era digital, personificada en un joven que apuesta por la digital y su maestro que insiste en las ventajas de la analógica y le regala una cámara “Mikon”. (¿Product placement pagado o mera recreación verosímil de la realidad?). El joven recibe el ikigami. Su maestro tendrá que ser operado de corazón. Cada uno le hace al otro “la fotografía póstuma”, título del relato.

La segunda historia, “Un sueño por cumplir”, nos presenta a Katsunori Tsumura, un joven que bailaba hip hop en la calle con sus amigos y decide dejar la calle para estudiar una carrera y poder impartir clase en la escuela de baile de sus padres. Meses después, con 25 kilos más encima, recibe el ikigami. ¿Podéis imaginar su frustración?

En este volumen, Fujimoto, de la oficina municipal de Musashigawa, encargado de entregar el ikigami, personaje que aparece en todas las historias y sirve de hilo argumental, será investigado como posible disidente de la ley para el sostenimiento de la prosperidad estatal con ideologías corruptas.

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Más allá de la vida

Lunes, enero 24, 2011

Este fin de semana hemos ido a ver “Más allá de la vida“, la nueva película dirigida por Clint Eastwood. El largometraje comienza con una recreación bastante realista e impresionante de un tsunami que consiguió ponerme los pelos de punta. El agua devora a una periodista francesa (Cécile de France) que durante unos minutos experimenta la muerte, algo que cambiará por completo su vida.

Poco después, conocemos la historia de Marcus (Goerge McLaren) y su hermano gemelo, que viven con su madre heroinómana. Estaban celebrando que su progenitora se había propuesto desintoxicarse cuando al gemelo se atropella una furgoneta. Otra emoción fuerte e inesperada a excasos minutos de comenzar la película.

Matt Damon, a quien también vimos en la anterior película de Clint Eastwood, “Invictus”, tiene el don, que el considera una maldición, de poder contactar con los muertos. En su pasado ganó mucho dinero con este negocio, pero lo dejó porque “una vida dedicada a la muerte no es vida”. Sin embargo, su pasado le persigue.

Estas tres historias sobre la muerte, que se van contando entrelazadas recordándome a “Babel”, terminarán confluyendo para dar con un final, en mi opinión, previsible y abrupto, lo que no impide que la película me haya gustado.

Hace poco vi otra película sobre la muerte que, por su sencillez y belleza, me llenó mucho más: Contracorriente, de Javier Fuentes León. Ésta sí que os la recomiendo.