Séptimo día en Nueva York: una ciudad con vistas

Sábado, noviembre 19, 2011

Se acerca el final del viaje pero nos queda muy buen sabor de boca. Hoy el plan era gastar los tres tickets que nos quedaban del New York City Pass: Top of the Rock (por la mañana), Crucero Circle Line (atardecer) y Empire State (por la noche).

Nos habían dicho que en el Top of the Rock no había cola. Es cierto, pero hay que esperar. Nos han dado entrada para una hora después. En el rato que hemos estado esperando, hemos estado viendo a una pequeña patinadora en la pista de Rockefeller Center, que era una auténtica profesional. Le he llegado a ver dar hasta cinco giros con la pierna levantada hacia atrás, a la altura de la cabeza. Lo curioso es que estaba rodeada de patinadores amateurs.

Durante la espera, también hemos visto a un grupo de pequeñas mises, posando con su tiara, en la tienda de Swarovski. En resumen, que se nos ha pasado volando.

International Miss Junior en Swarovski (Nueva York)

International Miss Junior en Swarovski (Nueva York)

Una vez dentro, hemos tenido que esperar de nuevo, viendo unos documentales sobre el edificio. Uno de ellos, que me ha parecido un auténtico publirreportaje, habla de la vinculación del edificio con Swarovski. Hay una lámpara en el centro del edificio hecha de cristales de Swarovski y también incrustaciones en las paredes. Además, en Navidad, la estrella que encabeza el árbol de la plaza es también de Swarovski.

La subida es rápida: 65 pisos en 30 segundos. El ascensor tiene el techo transparente con lo cual se aprecia el ascenso. Lo que más me ha gustado ha sido la vista de Central Park, con sus colores otoñales y sus enormes lagos.

Central Park desde Top of the Rock

Central Park desde Top of the Rock

Aunque teníamos planes para la comida, hemos decidido dejarlos para la cena, por miedo a no llegar a tiempo del crucero ya que hoy era nuestra última opción para hacerlo al atardecer. Finalmente hemos comido un perrito caliente rápido antes de embarcar.

De primeras nos hemos sentado en la cubierta, pero cuando el barco se ha puesto en movimiento el frío era insoportable y no hemos aguantado mucho. La experiencia ha merecido mucho la pena. Tenemos fotos super chulas. Y por cierto, la Estatua de la Libertad no me ha parecido tan pequeña como dicen.

Skyline de Manhattan desde el barco

Skyline de Manhattan desde el barco

Para cenar habíamos pensado ir al hotel de las hamburguesas que nos sugería Bea en uno de sus comentarios en este blog. No daba muchos más detalles así que hemos recurrido a Google. Varias críticas hablaban de un local inesperado escondido dentro de un hotel pijo. El hotel, efectivamente bastante elegante,  era el Parker Meridien(118 West 57th Street). Primero atravisas un bar con muy buena pinta y a rebosar de gente, sin ningún aspecto de servir

Hamburguesas en el Parker Meridien

Hamburguesas en el Parker Meridien

hamburguesas. Después llegas a un inmenso hall. Y cuando ya estás a punto de irte, porque no ves ningún bar con aspecto de servir hamburguesas, ves un pequeño neón con forma de hamburguesa detrás de una cortina. Increíble. Parecía una hamburguesería clandestina. En la puerta hay unas hojas para que apuntes tu pedido y todo vaya más rápido. Hay cola pero avanza. El sitio es muy pequeño pero los asientos rotan. Es un auténtico fast food. No habremos estado sentados allí ni 20 minutos. Pero nos ha sabido muy bueno.

El postre nos lo hemos tomado en The Russian Tea Room, un restaurante ruso que nos había recomendado Manuel. Es un local acogedor, con una decoración recargada, como de época, y muchos cuadros, entre ellos un Picasso. No es barato pero merece la pena visitarlo.

The russian tea room

The russian tea room

Hemos terminado este mágico día en el Empire State, donde hemos podido disfrutar de las luces de esta ciudad desde lo alto. Nos habían dicho que había cola y debe de haberla normalmente a juzgar por la de cordones que hay definiendo el trazado. Pero cuando nosotros hemos llegadado, sobre las 20:30, no hemos tenido que esperar nada. Con el City Pass te dan una audioguía. Aunque la grabación es un poco pesada, merece la pena para situarse y conocer pequeños detalles sobre los principales edificios y barrios de Manhattan. Se sube hasta el piso 86. Es posible coger una ampliación hasta el 102 pero nosotros no lo hemos hecho.

Anuncios

Sexto día en Nueva York: frío paseo

Viernes, noviembre 18, 2011

Hoy hemos desayunado en otro deli, muffin de frutos del bosque y una fresa bañada en chocolate que se me ha antojado. La mañana se nos ha pasado volando paseando por Quinta Avenida, entrando y saliendo de sus impresionantes tiendas e iglesias.

Muppets a  medida en F.A.O

Muppets a medida en F.A.O

Hemos pasado a la juguetería F.A.O. Tenía ganas de entrar porque es  donde está The big piano, el que sale en la película “Big”. Sin embargo, la tienda es mucho más pequeña que Hamleys, en Londres. Sé que las comparaciones son odiosas, pero la tienda de Londres me encanta y de la de Nueva York, que tiene tanta fama, esperaba más.

Lo que más me ha gustado es que te puedes hacer un muppet a medida. Luego hemos estado en otra tienda en la que puedes personalizar tu osito.

Lo que más nos ha sorprendido de F.A.O ha sido un futbolín en el que los jugadores eran Barbies.

También hemos entrado en Tiffany, que ya estaba preparada para Navidad. La del ascensor tenía un cachondeo… “¿Alguien se baja en la segunda? ¿Queréis diamantes? ¿No queréis diamantes? ¿Tal vez en la próxima visita?”.

Tiffany en Navidad

Tiffany en Navidad

En la Quinta Avenida también está la Torre Trump, en cuyo interior se puede ver una cascada descendiendo por una pared de mármol rosa. No tiene mucho más atractivo, salvo la tienda de Nike, que tiene unas cinco plantas.

Seguro que habéis oído hablar de Abercrombie & Fitch. A nosotros nos habían hablado de los impresionantes dependientes. A mí lo que más me ha sorprendido es el buen olor y la buena música nada más entrar. Con un poco de tiempo creo que me habría comprado media tienda. Estaba toda la ropa ordenada por colores que es algo que me encanta.

También hemos entrado en Henry Bendel, un centro comercial de accesorios de lujo, en el que está todo colocado con mucho gusto.

Hemos terminado nuestra mañana de no-shopping en la tienda de la NBA y en la de Lego.

Lego Store en Nueva York

Lego Store en Nueva York

Como os comentaba al principio, también hemos entrado en un par de iglesias, las dos muy diferentes pero igual de grandiosas: St. Thomas y St. Patrick. Es curioso porque en un entorno de rascacielos no parecen tan grandes ni llaman la atención hasta que entras dentro.

Pizza grande en Grimaldi's

Pizza grande en Grimaldi's

La lluvia y el frío empezaban a ser desagradables, así que hemos cogido el metro para ir hacia Brooklyn. Hemos paseado un poco por allí, hasta dar con la pizzería Grimaldi’s, que nos había recomendado todo el mundo. Hemos llegado sobre las 16:00. Nos habían dicho que había mucha cola, pero se ve que a esas horas, que no es ni la de comer ni la de cenar, hay sitio. Cuidado, porque el horno cierra de 17:00 a 19:00.

El camarero nos ha recomendado pedir la pizza grande. Es como la familiar del Telepizza. Nos ha debido ver con hambre. Y lo cierto es que ha caído. Eliges los ingredientes. Nosotros: pepperoni, tomate seco y aceitunas negras. Esta noche cenamos cookies y batido de vainilla en el hotel. No nos cabe más.

Al salir de Grimaldi’s, que ya se había hecho de noche, nos hemos encontrado con una impresionante vista de Manhattan y cinco helicópteros sobrevolando la zona.

Manhattan desde Brooklyn

Manhattan desde Brooklyn

De nuevo hemos cogido el metro. Nuestro objetivo era adentrarnos en Chinatown, Little Italy y el Soho, que el otro día atravesamos sin darnos cuenta. Al salir del metro había muchísima policía y los helicópteros de antes estaban casi encima de nuestro objetivo. Finalmente hemos terminado encontrándonos con una manifestación del movimiento Occupy Wall Street.

En Chinatown Carlos ha comprado carne seca picante, como la que tomamos cuando estuvimos en China. En Little Italy, nos han intentando convencer para entrar en varios restaurantes. Todos tenían muy buena pinta pero todavía teníamos la pizza de Grimaldi’s muy presente.

Little Italy

Little Italy

Y en el Soho, hemos pillado casi todas las tiendas cerradas. Es algo que me sorprende de esta ciudad: la mayoría de las tiendas cierran sobre las 19:00, aunque luego te encuentras otras que abren hasta medianoche o incluso 24 horas.

De camino al hotel hemos entrado en una “pharmacy“, que es un extraño concepto de comercio. Por el nombre podríamos pensar que es un farmacia, de hecho es posible encontrar algunas medicinas y la prescripción del farmaceútico. Sin embargo la tienda es enorme. Hay principalmente artículos de droguería, pero también es posible comprar algunos productos de alimentación.

Hoy hemos llegado antes al hotel para coger fuerzas para mañana, que esperamos que haga buen tiempo.


Quinto día en Nueva York: lluvia y museos

Jueves, noviembre 17, 2011

Hoy, tal y como anunciaban las previsiones meteorológicas, no ha parado de llover en todo el día. Nuestro plan principal era ir al MOMA. Antes hemos desayunado en Lindy’s, al lado del Sheraton, donde por cierto debía de haber pasado algo, porque había un montón de coches de bombero y policía. He probado un baguel, un pan redondo tostado, relleno en este caso de queso cremoso, bacon a la plancha y tomate natural. Estaba buenísimo.

Bagel con bacon, tomate y queso en crema en Lindy's

Bagel con bacon, tomate y queso en crema en Lindy's

Del MOMA nos ha gustado sobre todo la quinta planta (Cézanne, Dalí, Matisse, Monet, Picasso, Van Gogh…) y parte de la cuarta (Lichtenstein, Pollock, Warhol…). El resto del museo recoge obras que te hacen preguntarte constantemente qué es arte y obras que despiertan la creatividad porque piensas: “esto también lo puedo hacer yo… o ya sé lo que voy a hacer con las cosas para reciclar…” Al menos, hemos empleado menos tiempo (unas dos horas) que para los otros dos museos (aproximadamente, cinco).

Jugando con el arte en el MOMA

Jugando con el arte en el MOMA

Ahora que ya hemos estado en varios museos, aprovecho para algunas cosillas:

– existen notables diferencias de temperatura entre salas.

– hay que tener esto en cuenta a la hora de decidir dejar o no ropa de abrigo en el guardarropas. En el MOMA y el Metropolitano es gratis. En el de Historia Natural hay que pagar dos dólares por prenda.

– en los tres museos dejan sacar fotos en casi todas las salas, algo que me encanta.

Hemos comido en Au bon pain un bodillo recién hecho, cargado y muy sabroso. Para el tema de las comidas, aunque no sea plan de comer siempre en sitios de comida rápida o take away, hemos descubierto que es la mejor opción. No son necesariamente de comida basura, la ración es normal (en los demás sitios es excesivamente grande) y no hay que dejar propina (en los restaurantes la propina es obligatoria y oscila entre el 18 y el 20%, lo que supone un incremento notable en la cuenta). En los restaurantes te suelen poner siempre un vaso de agua del grifo con hielo, que se agradece bastante, y los refrescos y cafés suelen rellenártelo gratis cuantas veces quieras.

Después de comer hemos ido a ver la Colección Frick, que también nos habían recomendado varias personas. Se encuentra en la antigua casa de Henry Clay Frick. Además de encontrar cuadros de Renoir, Monet, Van Dick, Picasso, Corot y Turner, entre otros, la propia casa, con sus muebles de época, artesonados, frescos, esculturas, etc. tiene interés.

Para terminar el día de museos, hemos ido al Madame Tussauds, donde nos hemos podido fotografíar con Leonardo Di Caprio, Susan Sarandon, Julia Roberts, Nicolas Cage, Los Beatles, Lenny Kravitz, Bono, Michael Jordan, Woody Allen, Frankenstein, etc. Es bastante caro, pero pasas un buen rato.

En el mismo museo hemos tenido la oportunidad de experimentar una película en 4D. Era de Happy Feet, así que hemos sentido el viento en nuestra cara al acercarnos al Polo, la nieve, el agua cuando se sumergían y la vibración del suelo cuando bailaban todos a la vez. ¿Hará el 4D que la gente vuelva a ir al cine? Me cuesta trabajo imaginar algo parecido en casa, ni siquiera con Home Cinema.

Finalmente hemos cenado en Lime Jungle, un mejicano en la Novena Avenida.

Mañana también hay previsión de lluvias…

Día de lluvia en Nueva York

Día de lluvia en Nueva York


Cuarto día: Museo de Historia Natural y Musical

Miércoles, noviembre 16, 2011

Aunque hoy el día ha sido tan completo como los anteriores, es más fácil de resumir. Hemos desayunado cerca del hotel, en Cascade. Yo he probado una cup cake de Oreo. He sido incapaz de acabar con ella. Era enorme y bastante empalagosa, aunque estaba muy buena.

Cup cake de oreo

Cup cake de oreo

Hemos pasado gran parte del día en el Museo de Historia Natural. Lo hemos visto entero. Ha sido bastante agotador. Creo que hay partes prescindibles. Si organizara ahora la visita, me saltaría las salas de civilizaciones y me centraría en las de animales, especialmente en las de dinosaurios y vida oceánica. También me han gustado la de minerales y la de meteoritos.

Museo de Historia Natural de Nueva York

Museo de Historia Natural de Nueva York

Este museo no me ha parecido muy novedoso. Casi todo lo había visto ya, en el Cosmo Caixa de Barcelona, en el Museo de Evolución Humana de Burgos y en el de Ciencias Naturales o el Geominero de Madrid. Ah, y en el Planetario, porque también hemos visto una película sobre el origen de las estrellas.

Al salir del museo, hemos ido a las taquillas de última hora de Times Square para pillar entradas para un musical. Hemos conseguido las de Billy Elliot al 50%. Ya en el teatro hemos descubierto que hoy cumple tres años en Broadway. Por este motivo, estaban los tres actores que hacían el papel cuando se estrenó el musical, y también han hecho una coreografía. Yo no había visto la película y no me ha costado mucho seguir el musical. El protagonista baila fenomenal. Hay escenas muy bonitas, principalmente aquellas en las que se mezclan los dos mundos, el gris de los mineros en huelga y el colorido de los bailarines.

Después de sacar las entradas y hasta que nos hemos ido al Teatro Imperial, hemos estado sentados en las escaleras rojas que hay en Times Square, tomándonos un bocadillo de pastrami, también recomendación de Luisete. Nos ha sabido muy rico y eso que estaba chispeando.


Tercer día: Manhattan a pie

Martes, noviembre 15, 2011

El día ha empezado desayunando en Applebee’s. Carlos, dos huevos fritos con bacon y tostadas. Yo, tres tortitas con nata, frutos del bosque y caramelo. Salvaje. Curiosamente me gustan más la tortitas del Vips. Estas estaban saladas.

Parece que nos ha dado cargo de conciencia porque a lo largo del día hemos quemado calorías caminado unos 12 kilómetros, utilizando siempre como eje la calle Broadway.

Broadway

Broadway

En la calle 42 se veía el edificio Chrysler y nos hemos dirigido hacia él. De camino, hemos pasado por Bryant Park, donde había un mercado de navidad y otra pista de patinaje. También hemos visto la New York Public Library.

De vuelta a la calle 42, nos hemos encontrado con Gran Central Station, donde había otra mercadillo de navidad. Me lo habría comprado todo, pero era bastante caro y no tenemos espacio para llevarlo a España.

Al salir, hemos perdido de vista el Chrysler pero hemos seguido andando hasta encontrarnos con la sede de las Naciones Unidas.

Buscando de nuevo el Chrysler, un hombre nos ha recomendado pasar al Park Avenue Atrium. Decía que era un edificio entero de cristal y que dentro había una foto muy bonita. Nos ha encantado, aunque nos han llamado la atención por sacar la foto.

Park Avenue Atrium

Park Avenue Atrium

Después hemos llegado por fin al Chrysler. Por dentro nos ha gustado mucho. Es como viajar en el tiempo.

Ascensores del Chrysler

Ascensores del Chrysler

Buscando de nuevo Broadway, hemos entrado en Chanin Building, otro viaje al pasado.

Nos hemos encontrado con la Iglesia de Nuestro Salvador, que estaba abierta y hemos pasado. Por fuera no era nada del otro mundo pero por dentro tenía unas vidrieras impresionantes.

Empire State

Empire State

Hemos seguido andando por Madison Avenue, hasta ver a lo lejos el Empire State.

Andando por la 34, hacia Broadway, nos hemos encontrado con Macy’s, unos grandes almacenes tipo El Corte Inglés, donde he comprado los encargos que me habían hecho mis compañeras.

De nuevo por Broadway hemos llegado hasta el Flatiron (plancha de acero) Building y el Metropolitan Life Insurance Tower. El cansancio era ya tal que hemos decidido parar a comer en el Shake Shack que nos había recomendado Luisete, un gran experto en hamburguesas. El de Madison Square Park el el primero de los Shake Shack. Es mítico hacer cola.

Cola en Shaken Shark

Cola en Shake Shack

Comes al aire libre. Hemos tenido suerte porque hacía buenísimo. El parque está repleto de ardillas muy acostumbradas a la gente que se te acercan como si fueran palomas.

El paseo de después de comer se me ha hecho un poco pesado. Ha empezado a anochecer y los preciosos edificios que te encuentras cada dos paso han perdido definición. Hemos visto un mercado de verduras en Union Square, un enorme supermercado, Whole foods market, y una fábrica de queso, Beecher’s, que también es restaurante. También hemos entrado en la Grace Church, que de día tiene que ser muy bonita porque tiene muchas vidrieras.

Luego nos hemos metido por la calle Houston, hacie el puente de Williamsburg, que nos había recomendado mi madre. Sin embargo, no hemos conseguido llegar. Las distancias engañan.

Así hemos pasado por Little Italy, el Soho y Chinatown sin apenas darnos cuenta. Habrá que volver, eso sí, la próxima vez, en metro.

A lo lejos hemos reconocido el Woolworth Building y nos hemos dirigido hacia allí. Al lado está la Sant Paul Chapel, que ya estaba cerrada. Y hemos bajado hacia la Zona Cero que actualmente es una gran obra. En frente está 21 Century, donde hemos entrado y salido sin mirar mucho. Nos daba pereza.

Banco de Nueva York

Banco de Nueva York

Para terminar el agotador paseo, nos hemos dirigido hacia Wall Street, donde están la Bolsa y el Banco de Nueva York, que me ha encantado. Todo el techo es un mosaico dorado. Cerca está la famosa escultura del toro, con la que nos hemos sacado una foto.

Yo quería llegar a ver el agua, pero estábamos agotados. Antes de volver hacia Times Square, nos hemos sentado a reponer fuerzas en Batery Park. Luego hemos cogido el metro y hemos terminado cenando en Friday’s.

¿Hace falta que os diga que estamos molidos?

Nos hemos metido una buena paliza pero ahora me sitúo mejor. Es lo bueno de conocer las ciudades a pie.


Segundo día en Nueva York: un día musical

Lunes, noviembre 14, 2011

Hoy, domingo, nuestro objetivo era ir a una misa Gospel. Sin embargo, se nos ha pasado la hora. Me hice a la idea de que sería por la tarde y cuando hemos mirado los datos para ir hemos visto que ya no llegábamos. ¡Qué rabia! El día ha empezado torcido.

Por primera vez hemos visto Times Square de día. Hemos estado debajo de la estatua del hombre del sombrero para que nos vieran los padres con la cámara que transmite en tiempo real desde la plaza.

Hemos desayunado en el mismo sitio que cenamos el otro día, en Majestic Delicatessen, en 200 West 50th Street, haciendo esquina con la Séptima Avenida. Hoy hemos probado los muffings. Estaban buenísimos.

Después hemos ido de nuevo a Central Park a comprobar que, como nos habían dicho, los domingos está muy animado porque está lleno de artistas. Hemos dado un buen paseo por el parque, viendo cosas que ayer no habíamos visto, como el paseo de los escritores, el monumento a Christian Andersen, la estatua de Bethoven, el lago grande, la pista de patinaje sobre hielo, la fuente de las bailarinas…

Skyline de Manhattan desde Central Park

Skyline de Manhattan desde Central Park

Desde Central Park hemos visto que estaba abierta la Iglesia del Heavenly Rest y hemos entrado porque las vidrieras tenían muy buena pinta. Hemos asistido un rato al ensayo de un concierto de viola de Kim Kashkashian.

Church of the Heavenly Rest

Church of the Heavenly Rest

Después hemos cogido un taxi para ir a 555 Edgecombe Avenue. Allí, en el 3F, vive Marjorie Elliott, una mujer negra que, desde que hace 20 años murió uno de sus hijos en domingo, todos los domingos toca el piano dos horas para todos aquellos que visiten su casa. Nos lo había recomendado Gustavo, mi jefe. No sabíamos muy bien a lo que íbamos pero ha sido toda una sorpresa. Primero ha tocado sola. Posteriormente han entrado de forma progresiva tres músicos más: clarinete, flauta travesera, trompeta y contrabajo.

En casa de Marjorie Elliott

En casa de Marjorie Elliott

Además de sonar muy bien, la experiencia es única y especial porque la mujer acoge en su casa a más de 30 personas cada domingo. Tienes a los músicos muy cerca. En el intermedio del concierto, un bollito y zumo. Y el precio: la voluntad.

Para rematar el día, hemos cenado en un thailandés recomendado por New York Time: Nanking, 1634 Broadway, entre la 50st y 51st.

Después de cenar hemos visitado el M&M World que, tras haber visto el recién abierto de Londres, no nos ha parecido nada del otro mundo. También la Diney Store y la tienda de Toys R’Us.


Primer día en Nueva York: un día redondo

Domingo, noviembre 13, 2011

Aunque he sido un poco víctima del jet lag (me he despertado de 4:00 a 8:00 cada hora), he aguantado 13 horas en la calle y nos ha cundido un montón.

Antes de salir del hotel me he agobiado un poco porque no hemos organizado mucho el viaje y tengo un motón de recomendaciones que me ha mandado la gente que no he ordenado con lo cual no creo que me dé tiempo a hacer ni la mitad. Sin embargo, el día ha sido redondo.

Al salir del hotel nos hemos dirigido hacia Central Park. Antes de llegar hemos parado en el Columbus Center, un centro comercial bastante lujuso con unas vistas interesantes. Después nos hemos adentrado en el parque donde hemos pasado toda la mañana.

Columbus Center

Columbus Center

Central Park en otoño

Central Park en otoño

Siempre he oído decir que Nueva York en Navidad, y más si ha nevado, es precioso. Pero nunca había oído a nadie hablar del otoño. Central Park está muy bonito en esta época, con las hojas amarillas, marrones, rojas y verdes.

Hemos visto Strawberry Fields, el homenaje a John Lennon, así como el edificio Dakota, donde le asesinaron y todavía hoy vive su mujer Yoko Ono. Hemos paseado alrededor de uno de los lagos, hemos visto otro en el que navegan varios veleros teledirigidos y una minilancha motora. Por último, hemos visto la escultura de Alicia en el país de las maravillas.

Escultura de Alicia en el País de las Maravillas

Escultura de Alicia en el País de las Maravillas

Se nos ha hecho la hora de comer y hemos ido al JG Melon, que nos habían recomendado para tomar hamburguesas. Hemos tenido que esperar unos 45 minutos pero ha merecido la pena. Yo no soy muy de hamburguesas y la de hoy, Bacon Cheeseburger, me ha gustado bastante. De postre, una deliciosa Key Lime Pie.

Por la tarde hemos ido al Metropolitan. El sábado es el mejor día para ir porque cierran a las 21:00 en vez de las 17:00. A la hora de elegir los museos, muchas de las personas a las que les he pedido opinión me decían que el tema es muy personal pero yo creo que el Metropolitan le puede gustar a todo el mundo ya que hay una amplísima variedad de manifestaciones artísticas de muy distintas épocas. Mi consejo es perderse y pasear por sus galerías.

Arte egipcio en el Met

Arte egipcio en el Met

Nos hemos comprado por 79 euros el New York City Pass que permite visitar también el Museum of Natural History, el MOMA, subir al Empire State y al Top of the rock y hacer un crucero de dos horas.

Nos ha impresionado el arte egipcio y el africano, por el enorme tamaño de las piezas que alberga el museo. A mí me han gustado especialmente las obras que hay de Tifanis y como siempre los impresionistas, aunque la pintura me ha recordado mucho a lo que vimos hace poco en la National Gallery le Londres. También me ha gustado ver en su entorno natural a los esclavos de Calais y al Pensador de Rodin.

Los esclavos de Calais de Rodin en el Met de Nueva York

Los esclavos de Calais de Rodin en el Met de Nueva York

Hemos vuelto hacia Times Square caminando por la Quinta Avenida, donde están todas las mega tiendas de marca. Hoy hemos cenado en el Hard Rock, donde hemos tenido una suerte bárbara. Nos decían que teníamos que esperar 30 minutos pero como no aparecía la persona a la que estaban llamando de la lista, nos han pasado a nosotros. Los platos eran más abundandes que en el Hard Rock de Madrid pero menos sabrosos.