Recuerdos de infancia

Martes, agosto 11, 2009

Pumuky, Alf, Los Fraguel, Los Snorkels, Heidi, Barrio Sésamo, Si lo sé no vengo, El tiempo es oro, Luz de Luna, Las chicas de Oro, La Historia Interminable, Charlie y la fábrica de chocolate, Moby Dick, Hombres G, Ducan Dhu, Mecano…son sólo algunos de los protagonistas de mi infancia.

En lo que va de año, he dado con tres anunciantes que han utilizado nuestros recuerdos para llevar a cabo su estrategia de marca.

Bimbo, por ejemplo, puso en marcha wikirecuerdos.com, “una enciclopedia de contenidos relativos al consumo y el ocio de los años 60, 70 y 80”.  Todo aquel que quiera puede participar hablando sobre películas, cuentos, juegos, cosas cotidianas, publicidad, medios de comunicación, libros, personajes, etc.

Por otro lado, hace un par de meses tres spots retaban al espectador con tres preguntas multirespuesta muy fáciles para todos aquellos que “ya tienen unos añitos para empezar a cuidarse”. El anunciante: Minute Maid Antiox.

Días después, a través de El Programa de la publicidad, descubrí despiertaeltigre.es, una web sobre los años 80 creada para conmemorar el 30 aniversario de Frosties. Desde allí, es posible agregar a Tony como amigo en Facebook, subir “tu foto más ochentera” con el objetivo de formar parte de “la orla más grande de la historia”, participar en un concurso de preguntas sobre los 80 y pruebas de habilidad con el teclado del ordenador o descargar fondos de pantallas y el jingle de Frosties.

También puedes descubrir qué pasó el año en el que naciste. En 1979, “Érase una vez el hombre” nos ensañaba los progresos de la humanidad, nos perseguían los comecocos, Sugarhill Gang publican “Rappers delight”, considerado el primer tema de rap de la historia, arranca el rally Paris-Dakar, Michael Ende escribe “La Historia Interminable” y se crea el “Quién es quién”.

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Comiendo Sugus

Jueves, julio 30, 2009

Desde pequeña, cuando como Sugus, dejo que se deshagan entre la lengua y el paladar. No me gusta masticarlos. Detesto que se me peguen en los dientes.

Recuerdo que, cuando iba al colegio, muchos niños repartían caramelos por su cumpleaños. Yo me los guardaba. Me los comía poco a poco. No más de uno al día. Me duraban mucho tiempo. Los Sugus acababan poniéndose duros. Pero no me importaba porque, como yo los chupaba, se ablandaban en mi boca.

El que más me gustaba era el de color granate aunque desconocía que fuera de cereza.

Hoy estoy haciendo una cata de Sugus en casa. Primero he probado el de naranja. Mientras lo saboreo me imagino como un chorro de nata líquida cae sobre la cáscara de la naranja. En el caso de los de cereza, me vienen a la mente las piruletas con forma de corazón. Con el de limón, los polos Popeye, esos que en algún momento de mi infancia costaban ¡25 pesetas! El de fresa me recuerda a los yogures de este sabor. Y por error se me ha pegado en las muelas…¡Horror! Por último, pruebo el de piña. Curioso: sabe a piña…