Los 4 temperamentos

Domingo, febrero 24, 2013

Hablándole un día a Bea de varios personajes con los que me he cruzado a lo largo de mi vida laboral, me dio a conocer los 4 tipos de temperamentos humanos: flemático, colérico, sanguíneo y melancólico. Cada uno de ellos responde a una mayor proporción de las siguientes sustancias internas: flema, bilis amarilla, sangre o bilis negra.

El flemático es introvertido, espectador, paciente, sereno…Rara vez se enfada. Reprime las emociones. Es poco sensible. Buen mediador. Es organizado y trabaja bien bajo presión. Es terco, indeciso, inseguro y temeroso. Es difícil que desarrolle proyectos empresariales por iniciativa propia.

El colérico (bilis amarilla), por contra, es extrovertido, práctico, activo, dominante, autoritario, indiscreto…No reconoce sus errores. Es un líder nato. Reconoce rápido las oportunidades y cómo sacarles partido. Apto para actividades que requieran liderazgo, motivación y productividad, aunque no se para en los detalles. Puede resultar hostil, frío, cortante… Es rápido y defiende sus ideas. Al parecer retador y prepotente, es temido y muchas veces rechazado.

El sanguíneo también es extravertido, alegre, parlanchín…Le gusta más escucharse que escuchar. Inquieto, inconstante, desorganizado. Le gusta llamar la atención. Es flexible y espontáneo. Su franqueza puede resultar inoportuna. Le gusta que le digan las cosas sin rodeos. Emocional. Valora mucho la amistad.

Por último, el melancólico (bilis negra). Es el más introvertido de todos. Discreto. Espera que la gente acuda a él, sin hacer grandes esfuerzos por el acercamiento. Egocéntrico, susceptible, analítico,  observador, negativo, crítico, inestable. Ve antes las dificultades que los logros. Es eltemperamento de las oportunidades perdidas. Talentoso y perfeccionista. Invierte demasiado tiempo en las tareas. Rígido. Para él, la vida es sacrificio. Su corazón llora constantemente.

¿Con cuál os sentís más identificados? Todos tenemos un poquito de cada aunque siempre hay un temperamento dominante. Lo ideal es sacar lo mejor de cada uno de ellos, tender al equilibrio.

Reconocer el temperamento dominante de una persona nos ayudará en su relación con ella

Fuente: Joaquina Fernández, Instituto Hune.

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