Sonrisas y Lágrimas. El musical

Domingo, septiembre 30, 2012

Esta semana he tenido la suerte de asistir al estreno de “Sonrisas y Lágrimas. El musical“, en el Teatro Coliseum de Madrid, invitada por Leticia, una gran amiga, que trabaja en Riga, una de las cinco productoras que han hecho posible este musical. Entre los asistentes, reconocimos a Luis Cobos, Masiel, Lucía Bosé, José Sacristán, Ana Ruíz (Cámara Café), Nieves Herrero, Lourdes Maldonado o Mariñas. Parte del atractivo de un estreno es poner nombre a las personas que atraviesan la alfombra roja y posan en el photocall.

Sonrisas y lágrimas” es una de esas películas que ves cuando eres pequeño, olvidas durante el año y recuerdas cuando vuelven a pasar al año siguiente por Navidad, como “Mary Poppins”, “E.T”. o “Grease”.

Cuenta la historia de María, una novicia inadaptada que termina siendo institutriz en casa de la familia Trapp. Con su llegada, los siete hijos del capitán Georg abandonan la disciplina a la que estaban sometidos para descubrir una nueva vida más alegre, protagonizada por la música. Quién no ha tarareado alguna vez “Don es trato de barón, res selvático animal, mi denota posesión, far es lejos en inglés…”.

Sonrisas y lágrimas” está basada en una historia real. Empezó a representarse en Broadway hace 52 años. Y después fue llevada al cine. Ahora el musical llega a Madrid. No es tan espectacular como otros musicales a los que estamos acostumbrados. Sin embargo, ese es precisamente parte de su atractivo, que ha querido conservar, como nos explicaba Leticia, la autenticidad de los musicales clásicos.

Para mí, lo mejor del musical es la voz de la Madre Abadesa, que en más de una ocasión consiguió ponerme los pelos de punta.

Una curiosidad: una de la niñas que representa a Gretl, la hija pequeña de la familia Trapp, es hija de Loreto Valverde, que en el musical representa a la Baronesa, novia del capitán.


Cuarto día: Museo de Historia Natural y Musical

Miércoles, noviembre 16, 2011

Aunque hoy el día ha sido tan completo como los anteriores, es más fácil de resumir. Hemos desayunado cerca del hotel, en Cascade. Yo he probado una cup cake de Oreo. He sido incapaz de acabar con ella. Era enorme y bastante empalagosa, aunque estaba muy buena.

Cup cake de oreo

Cup cake de oreo

Hemos pasado gran parte del día en el Museo de Historia Natural. Lo hemos visto entero. Ha sido bastante agotador. Creo que hay partes prescindibles. Si organizara ahora la visita, me saltaría las salas de civilizaciones y me centraría en las de animales, especialmente en las de dinosaurios y vida oceánica. También me han gustado la de minerales y la de meteoritos.

Museo de Historia Natural de Nueva York

Museo de Historia Natural de Nueva York

Este museo no me ha parecido muy novedoso. Casi todo lo había visto ya, en el Cosmo Caixa de Barcelona, en el Museo de Evolución Humana de Burgos y en el de Ciencias Naturales o el Geominero de Madrid. Ah, y en el Planetario, porque también hemos visto una película sobre el origen de las estrellas.

Al salir del museo, hemos ido a las taquillas de última hora de Times Square para pillar entradas para un musical. Hemos conseguido las de Billy Elliot al 50%. Ya en el teatro hemos descubierto que hoy cumple tres años en Broadway. Por este motivo, estaban los tres actores que hacían el papel cuando se estrenó el musical, y también han hecho una coreografía. Yo no había visto la película y no me ha costado mucho seguir el musical. El protagonista baila fenomenal. Hay escenas muy bonitas, principalmente aquellas en las que se mezclan los dos mundos, el gris de los mineros en huelga y el colorido de los bailarines.

Después de sacar las entradas y hasta que nos hemos ido al Teatro Imperial, hemos estado sentados en las escaleras rojas que hay en Times Square, tomándonos un bocadillo de pastrami, también recomendación de Luisete. Nos ha sabido muy rico y eso que estaba chispeando.


Amar en tiempos revueltos

Miércoles, enero 26, 2011

Mi madre empezó a ver “Amar en tiempos revueltos” poco después de que empezara. La excusa es que la veía Josefa, la persona que nos ayudara en casa. Josefa falleció hace tres años, pero mi madre sigue viendo la serie. Año tras año, cuando termina el verano y se incorporan los personajes de la nueva temporada dice que ya no le gusta tanto, pero ella es muy sufrida y la sigue viendo hasta que se vuelve a enganchar. Así han pasado 6 años reales y 18 en la serie.

Gracias a “Amar en tiempos revultos” mi madre aprendió a utilizar el vídeo y hace menos tiempo, internet. Ahora, cuando se pierde algún capítulo, no se pone tan nerviosa porque sabe que podrá verlo a toro pasado en la red.

Con el tiempo, puede que mi madre termine haciéndose de facebook, si le cuento que hay un foro con más de 50.000 seguidores que comentan la serie. Y porqué no, de twitter, que cuenta con alrededor de 700 seguidores.

La sexta temporada parece que está enganchando menos a las personas que conozco que siguen la serie. Los personajes no tienen el mismo tirón. Y Manolita y Marcelino, que durante mucho tiempo fueron los que menos atraían a mi madre, ahora son de los que más le gustan, porque conservan la esencia de lo que fue “Amar en tiempos revueltos”.

Estas navidades, los Reyes le trajeron el libro de recetas del Asturiano: “La cocina de Manolita y Marcelino“. Le ha gustado. Por lo visto las recetas que vienen son super sencillas.

También le trajeron las entradas para ver la obra de teatro (“Amar en tiempos revueltos” ha sido el filón de las navidades). La vimos el pasado domingo. La obra rescata parte de la trama de la quinta temporada. En concreto, creo que los capítulos del verano, porque yo los había visto y sólo veo la serie cuando tengo jornada intensiva o los viernes que salgo a las 15:00, mientras comemos. Supongo que conocer la trama ha hecho que la obra no me haya encantado. Eliminamos el factor sorpresa y las historias de los demás personajes, y tendemos a comparar: “me gusta más el actor de la tele…”. Esperaba que la obra fuera más diferente a la serie de televisión, que ahondara más por ejemplo en la representación de “El diablo bajo la cama“.

Lo que más me ha gustado de la obra ha sido cómo llevar el teatro al teatro. El juego metateatral sitúa en varias ocasiones al espectador entre bambalinas.


Por el placer de volver a verla

Sábado, mayo 1, 2010

Hace dos semanas, me llamó mi amiga Gema para proponerme ir a ver “Por el placer de volver a verla” en el Teatro Amaya. No había oído hablar de la obra, pero le dije que sí porque desde enero no nos veíamos. Hoy le estoy sumamente agradecida. Fuimos ayer y creo que tuve una de las mejores experiencias teatrales de mi vida.

En un escenario vacío, delante de un fondo liso de algún color, aparece Miguel Ángel Solá. Se presenta, como actor, guionista y director de la obra, algo que demuestra varias veces a lo largo de la función, dando indicaciones sobre la intensidad de la luz, el color del fondo, la subida del telón…Habla directamente al público. Desnuda su alma ante él. Presenta a su madre, representada por su mujer, la actriz Blanca Oteyza, y se emociona.

Un flashback nos traslada a la infancia de Miguel Ángel que, sin cambiar de vestuario, se transforma en un niño de 11 años. Sus gestos y forma de hablar le bastan. La madre le regaña por haber puesto un petardo en un coche. Así conocemos una de los principales rasgos característicos de su madre: la exageración.

Miguel Ángel vuelve a dirigirse al público y le invita de nuevo a viajar a través de sus recuerdos, esta vez hasta que tiene 14 años. Le gusta Julio Verne pero tiene que leer los libros que le pasa su madre. Los comentan y a él le encanta chincharla, haciéndole mil preguntas, para demostrarle que las novelas que le deja carecen de sentido.

Con 18 años vemos a Miguel Ángel y a su madre al salir del teatro. Reflexionan sobre la experiencia teatral. Ella comenta por ejemplo que al terminar la obra, los personajes dejan de exitir porque su razón de ser es el público, “la cuarta pared“. Y se plantea si los actores también pensarán en el público, dando sentido a su existencia.

A los 21 años, se produce un distanciamiento entre madre e hijo. La madre le pide que escriba, que escriba sobre lo difícil que es crecer, por ejemplo. Risas y lloros se fusionan entre el público.

En la escena siguiente, probablemente aquella con la que me sentí más identificada, Miguel Ángel está escribiendo una obra teatral en el portatil, cuando su madre entra en la habitación para contarle que, como todos los sábados, la tía Gertrudis irá a cenar, endivias con bechamel (un plato habitual también en mi casa). Pero no entra una vez, se lo dice y se va, sino que entra innumerables veces y se lo va contando poco a poco. Miguel Ángel no despega la mirada del ordenador, intentando no perder el hilo de la escritura, aunque no le cuesta seguir la conversación, dando a entender que se repite a menudo.

Creo que es en la escena siguiente, la final, en la que madre e hijo abordan el tema de la muerte. El final sorprende. Es mágico y emocinante. Miguel Ángel nos demuestra que en el teatro todo es posible. En su caso le permite hacer realidad un sueño, “volver a verla”.

Los decorados de “Por el placer de volver a verla” están formados por no más de cuatro cajas por escena. Los técnicos entran y salen del escenario con total naturalidad, hasta el punto de hablar con Miguel Ángel, en su faceta de director de la función (no sé si eso estaba preparado para darle mayor naturalidad a la acción o surgió). Lo más importante de esta obra son la sencillez, el guión y la brillante interpretación de sus actores.

Está en el Teatro Amaya de Madrid hasta mañana, 2 de mayo, pero ya se han agotado las localidades. Me da rabia porque me habría encantado verla con mi madre.


Taller de Teatro Asura

Lunes, septiembre 21, 2009

Hoy ha terminado la semana de puertas abiertas del Taller de Teatro Asura a la que he dedicado gran parte de mi tiempo libre. El martes disfruté de una clase de improvisación de la mano de Raquel Racionero, la misma profesora con la que el miércoles di teatro en movimiento. Por último, el viernes descubrí lo que era es un match de impro, gracias a Borja Cortés.

Una semana de puertas abiertas es una buena técnica de marketing experiencial para un taller de teatro. Nunca me habría apuntado a un curso de teatro en movimiento o de match de impro porque no sabía lo que era. Ahora, después de haberlo experimentado, tengo grandes tentaciones.

En la clase de impro del martes pude comprobar que existen unas reglas universales y unos juegos comunes, aunque cada profesor pueda personalizarlos. Con lo cual, el que una clase de impro sea mejor o peor dependerá del profesor y de los compañeros pero no de la materia impartida porque básicamente será la misma.

El teatro en movimiento fue todo un hallazgo. Al día siguiente tenía más agujetas que si hubiera ido al gimnasio. La idea es analizar movimientos que hacemos en la vida diaria para teatralizarlos de la forma más verosímil posible.

El viernes, en la clase de match de impro, lo pasé muy bien. Descubrí que en un match participan equipos. Hay un árbitro que dice cuántas personas de cada uno partiparán en el match, que puede ser comparado o mixto. También dará un tiempo, un título y un estilo. El público vota aquella actuación que le haya gustado más.

Es una competición teatral y como tal es preciso un entrenamiento. Se trabajan la escucha, la creación de personajes, de tramas, de finales, los estilos…Tentador.


Mundo y final

Lunes, septiembre 29, 2008
Mundo y final, de Ron la lá

Mundo y final, de Ron la lá

Es el título del nuevo espectáculo de Ron la lá, que se puede ver hasta principios de noviembre en el Teatro Alfil de Madrid. Humor inteligente, ironía, crítica social, rima y música son los principales ingredientes de los nuevos sketchs de la compañía que dirige Yayo Cáceres. En esta ocasión todos giran en torno a un mismo tema: el fin del mundo. Si van a verla, presten especial atención a los dos números que se desarrollan en el taxi y al de su alt eza. Son los que más me han gustado.

Mi misterio del interior, de Ron la lá

Mi misterio del interior

Aunque esta vez tampoco dejé sonreir durante toda la obra, me gustó más “Mi misterio del interior” , su trabajo anterior. De aquel, recuerdo especialmente el sketch en el que los actores, que interpretaban a seres del futuro, interactuaban con el público, supuestos ejemplares del museo de los humanos, una especie ya extinguida.

Conocí a Ron la lá a través de Iñigo Echevarría, uno de los actores, que es novio de una gran amiga. Me ha gustado verles crecer, compartir con ellos la ilusión de luchar por un sueño: vivir haciendo lo que te gusta; en este caso, el teatro.


Quisiera Ser

Miércoles, junio 11, 2008

Foto del dosier de prensa del musical Quisiera SerAunque nos habíamos escrito varios mails, conocí a Tomás Marcos en persona en la presentación de “El glosario de las marcas“. Me contó varios proyectos que tenía entre manos, entre ellos invitar a un grupo de taxistas y a un grupo de bloggeros a ver “Quisiera Ser“. El objetivo estaba claro: taxistas y bloggeros podían convertirse en grandes prescriptores del musical y convencer a sus clientes y lectores para ir a verlo.

Unos meses después recibí una invitación de la agencia Aplus Field Marketing, en la que trabaja Tomás Marcos, para disfrutar del musical. No soy taxista y entonces tampoco era bloggera. Me invitaban porque trabajo en una revista de marketing y publicidad.

En el guión de “Quisiera Ser” hay varias referencias al mundo de la publicidad, que me hicieron pensar que ésa podía ser la razón por la que nos habían invitado, porque fuera un musical con el que el sector en el Quisiera Ser se desarrolla en un tren porque lo patrocina RENFEque trabajo pudiera sentirse especialmente identificado. María García, directora de marketing y comunicación de Spectalia, nos reveló que la razón principal de la invitación era que diéramos a conocer las posibilidades publicitarias que ofrece el musical. Para empezar, “Quisiera Ser” se desarrolla en un tren porque Renfe es su principal patrocinador. Inicialmente el guión situaba la acción en un avión pero Iberia rechazó el patrocinio. El texto está abierto a otras pequeñas variaciones para dar cabida a más anunciantes. Además Spectalia ofrece la posibilidad de hacer una función exclusiva para una determinada compañía y a lo largo de la representación incluir pequeños guiños a sus empleados o clientes.

Disfruté mucho del espectáculo, que incluyó una visita a los camerinos. Lo que más me gustó fue la sala en la que se guarda el vestuario, calzado y pelucas, perfectamente ordenados por actor. Después subimos al escenario, metálico y ligeramente inclinado hacia el público, lo cual hace más difícil y meritorio el movimiento de los artistas. Por último, tuvimos la oportunidad de hablar con varios de los integrantes de la compañía.

Termino este post con “Resistiré“, una canción que, aunque ya la conocía, redescubrí el día que fui a ver “Quisiera Ser”. La letra no tiene desperdicio.