Jose, en 20 segundos

Lunes, enero 26, 2009

 

Jose en 20 Segundos

Jose en 20 Segundos

Ayer falleció Jose. Todos nos quedamos bastante descolocados. Era algo objetivamente esperable pero que, cuando conocías a Jose, parecía imposible. Le oías hablar de estos cinco años conviviendo con la enfermedad y llegabas a pensar que Jose era inmortal, un superhombre, un nuevo mesías enviado para enseñarnos tantas y tantas cosas.

Me ayuda pensar que Jose vive en cada uno de nosotros. Los que tuvimos la suerte de conocerle, en persona, a través de los medios de comunicación o incluso los que sólo nos habéis oído hablar de él. Todos llevamos un cachito de Jose en nuestros corazones, en nuestra imaginación, en nuestra forma de vida. Porque Jose nos enseñó mucho, tanto que era imposible guardárselo para uno mismo. Todos sentimos la necesidad de transmitir lo que nos enseñaba, le citamos y le pusimos como ejemplo de lucha, de tesón, de optimismo, de alegría, de generosidad, de entrega, de AMOR

Tatiana nos pedía ayer que cuando hagamos una obra de caridad la ofrezcamos en nombre de Jose. Ése habría sido su deseo, porque Jose quería que todos fuéramos mejores personas, que amáramos sin límite, que viviéramos en el amor. 

Hoy “20 Minutos” vuelve a dedicar unas líneas a Jose. Supongo que esta vez se enteraron de la noticia a través del blog de mi padre. Una vez más, GRACIAS.

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Jose tomó su pasaje

Lunes, enero 26, 2009

Llevábamos días sin hablar con él. Carlos pilló un constipado complicado en Navidad y Tatiana nos dijo que no tuviéramos pena por no ir, que no querían que entrara en casa un virus que pudiera empeorar la delicada situación de Jose.

Después de mi cumple, día en el que me acerqué rápidamente para darle un beso y que pudiera felicitarme en persona, no habíamos vuelto a saber nada de ellos. Los días pasan muy rápido. Nos relajamos porque sabíamos que estaba en las mejores manos. Y aprovechamos para coger fuerzas porque sabíamos que Tatiana algún día tendría que volver a Brasil.

La semana pasada recibí una llamada de Pilar, una nueva amiga de Jose. Estaba preocupada. Había hablado días antes con Tatiana y le había dado mala espina. Le daba palo volver a llamar porque no quería molestar y me pidió que lo hiciera yo. Esperé a salir del trabajo. No sabía si lo que escuchara me iba a gustar. Cogió el teléfono Tatiana y me tranquilizó. El día que Pilar habló con ella el médico había vuelto a sentenciar a Jose, pero una vez más las previsiones no se cumplieron. Estaban dolidos con los médicos, pero muy tranquilos e ilusionados. Habían conocido a unos acupunturistas coreanos que les habían enseñado a tratarse a sí mismos. No quisieron darme más detalles porque era una de esas historias especiales que Tatiana y Jose preferían contar en persona. Me despedí diciendo: “de este finde no pasa que nos veamos”.

El viernes al mediodía tenían hora con los coreanos. Habíamos pensado pasar después por su casa.  Les llamamos y nos contaron que finalmente habían decidido pasar por el 12 de Octubre para descartar que las flemas que tenían Jose fueran algo más que un simple catarro. El día había sido duro porque le hicieron un montón de pruebas, pero estaban tranquilos porque habían descartado otra enfermedad que no fuera su ya conocido cáncer. Quedamos en vernos al día siguiente.

El sábado por la tarde llamé a Jose. Tatiana se había ido a comer con una amiga y todavía no había vuelto. Me pidió que fuéramos mejor el domingo por la tarde para podernos ver los cuatro tranquilamente. “Gracias Usúe”. Fueron las últimas palabras que le escuché decir.

El domingo por la mañana, ayer, recibí una llamada desde el móvil de Jose. Era Tatiana. Pensaba que me diría a qué hora querían que fuéramos. Con una voz dulce y pausada, escuché a Tatiana decir: “Jose ya tomó su pasaje”. De primeras no entendí lo que me estaba diciendo. Por un momento pensé que habían decidido volver juntos a Brasil y ya habían comprado el billete. “Estuvo muy tranquilo. Fue un pasaje muy bonito”.

El resto del día lo pasamos entre casa de Jose y el tanatorio, con Tatiana y la gente a la que Jose quería. 


Ama lo que haces

Domingo, noviembre 2, 2008

Cuando Julio Wallovits entrevistó a Luis Casadevall en Encadenadas le preguntó, entre otras cosas, “¿Con qué profesional -de cualquier actividad- aceptarías hacer un training?”. Casadevall respondió que con Steve Jobs.

Hace unos meses me llegó por mail el vídeo del discurso del fundador de Apple en la ceremonia de graduación de la Universidad de Standford (2005). Merece la pena verlo. Steve Jobs resume su éxito en amar lo que hace. Ya que el trabajo ocupa gran parte de nuestras vidas, recomienda seguir buscando hasta encontrar el trabajo ideal. “Vuetro corazón os indicará cuándo lo habéis encontrado. Y, como en una relación amorosa, desde ese momento no podrá hacer más que mejorar”.

Steve Jobs no fue a la universidad. Se dejó caer por las clases que le parecían más interesantes. Asistió a un curso de caligrafía al que, en el momento, no le vio mucha utilidad. Años más tarde, este curso le sirvió como punto de partida para crear el Mac cuidando las tipografías. Moraleja: “Hay que confiar en que todo lo que haces cobrará sentido en el futuro porque eso te dará confianza para seguir a tu corazón”.  

Creó Mac en la cochera de sus padres cuando tenía 20 años. En 10 años pasó a ser una compañía valorada en dos mil millones de dólares y con 4.000 empleados. Con 30 años, le echaron de la compañía que él mismo había creado. Lo consideró un fracaso. Sin embargo, seguía amando lo que hacía y decidió empezar de nuevo. Sólo con el paso de los años vio el hecho de que le echaran de Apple como “lo mejor que jamás me pudo haber pasado”.

Empezó entonces el periodo más creativo de su vida. Fundó NeXT y Pixar y se enamoró de quien es hoy su mujer. Apple compró NeXT y así fue como, paradójicamente, Steve Jobs volvió a Apple. NeXT es el centro de la actual compañía Apple.  

En este vídeo Steve Jobs también reflexiona sobre la muerte. Parte de una frase que escuchó hace 33 años: “Si vives cada día como si fuera el último, algún día tendrás razón”. Esta sentencia le ha ayudado a tomar las grandes decisiones de su vida. A Steve Jobs le diagnosticaron un cáncer de páncreas prácticamente incurable. Le dieron entre tres y seis meses de vida. Durante un día entero pensó que tenía los días contados. Después descubrieron que era operable, se sometió a la cirugía y hoy está limpio. “Vuestro tiempo es limitado. Así que no lo gastéis viviendo la vida de otro. No dejéis que ahoguen vuestra voz interior”.

Steve Jobs termina diciendo: “Stay hungry. Stay foolish“.